Agente doble Vivian Trías: Lo tenemos por otro cargo
>Una opinión personal
 


Últimamente se ha conocido el vínculo en los años 70 de Vivian Trías, dirigente del Partido Socialista y teórico marxista de gran importancia en la izquierda uruguaya, con los servicios de inteligencia del gobierno checoslovaco en aquel tiempo de "socialismo real".

Esto ha suscitado diversos comentarios políticos. (Ver notas relacionadas, vínculos al pie).


Voy a referirme a un documento descubierto recientemente, un informe de Trías sobre el golpe militar en Argentina en 1976, y los comentarios a propósito de Fernando López D'Alesandro.[1]

En setiembre de 2016 presenté en un encuentro de historia en Córdoba RA un trabajo "La polémica estratégica sobre el camino al socialismo en el Uruguay entre modelos. 1954-1973" [2]. Vivian Trías fue, como no podía ser de otra manera, un punto especial de atención.
 
Las ideas de Trías sobre el golpe en Argentina tienen que ver con las expectativas que puso en el "peruanismo", proceso militar en Perú unos años antes, que son totalmente conocidas, y en otros procesos militaristas también. Esas inclinaciones eran de lo peor que tenía, junto a otras cosas objetables también; las señalamos en nuestro trabajo.


Y entonces, estos documentos que ahora se conocen ¿cambian algo?

Sí, cambian.

Ni los errores políticos de Trías ya conocidos, ni su importancia en el análisis marxista de las formaciones sociales de Nuestra América y su aporte a la estrategia por la liberación y el socialismo son novedad. Pero en el clima de decadencia ideológica que vivimos, solamente una insignificante minoría recuerda todo eso; en cambio, en tiempos de oportunismo, está a la orden denigrar, con distintos fines, referentes que hoy ya no son políticamente correctos.

Separar la paja del trigo es necesario.


I. El caso

Vivían Trías fue un marxista de mente abierta, y en ciertos aspectos un ecléctico. Un estudioso y un teórico, a la vez fecundo y contradictorio. También un fracaso como dirigente político, sus proyectos no prosperaron. Algunas actitudes personales durante la dictadura son muy objetables. Pero no son nuestro tema. Lo que nos interesa, en una perspectiva hacia el futuro, es comprender sus aportes teóricos en forma crítica.
 

Una influencia principal en Trías es Paul Baran, y los latinoamericanos de la teoría de la dependencia. Y el precedente innegable es José Carlos Mariátegui. También está la influencia de León Trotsky, disimulada tal vez por el anatema que aún regía. En lenguaje diferente Trías repite a Trotsky y también sus errores que el tiempo evidenciaría. Tiene mucho eclecticismo, inspirándose en Toynbee, Mao, Nasser, y Bevan. Forma parte del “revisionismo histórico”, reivindica a Juan Manuel de Rosas en la historia del Río de la Plata.

Fue siempre hombre del Partido Socialista, que en ese período vive cambios y divisiones. A la crisis social se suma el impacto de la Revolución Cubana, el conflicto chino-soviético, etc. De allí sale el núcleo de la guerrilla urbana del final del período, al principio una fracción que actuaba por dentro y por fuera a la vez, no raro en el PS.

En muchas cosas Trías se adelanta a la Revolución Cubana, ante la frustración de la Revolución Boliviana de 1952. Expresa, y al principio acompaña, la naciente radicalización y rechazo de la política socialdemócrata tradicional; Frugoni es desplazado. Pero Trías fue vacilante e inconsecuente, y no acompañó al ala izquierda del partido. Terminará en posiciones muy cuestionables.
 

En el país (y gran parte del continente) la izquierda, así como la clase obrera urbana era hija de la inmigración y las primeras corrientes del sindicalismo también, fue en sus inicios de inspiración europea. El anarcosindicalismo, el socialismo inicial derivado de la Segunda Internacional, y el que siguió a la formación de la Tercera (Comunista) y su evolución bajo el estalinismo y su secuela, tenían todos un rasgo común: fueron reflejo de la izquierda europea, de distintas corrientes de ésta. Era inevitable, fue una influencia netamente positiva y un poderoso motor de la etapa inicial.

Pero las luchas populares en nuestro continente fueron siempre más complejas, y no siempre fue positiva la inspiración europea. Llevó tiempo que la izquierda latinoamericana construyese su identidad propia. Trías formó parte de esta búsqueda, y no todo es luz al buscar la verdad. También en este caso hubo mucho que podemos considerar cuestionable.  


Así lo presenta Carlos Real de Azúa en su Antología del ensayo uruguayo: 

"Frugoni y los hombres de su generación llegaban a “lo nacional” desde su adscripción a una ideología universal... un socialismo que cabría llamar novecentista, de inspiración europea... propensión esencialmente parlamentaria y pacífica, de aceptada radicación urbana, de vocación educadora... Se podría marcar ahora, desde el nombre de Vivián Trías, otro tipo de acción política que progresivamente lo reemplazó a medida que nuevas generaciones fueron adviniendo a los cuadros partidarios y diversas circunstancias fueron empolvando, hasta la irremediable vetustez, muchos modos, muchas fórmulas... Trías presenta una fidelidad al marxismo... una especie de giro copernicano, desde lo nacional que se afirma una voluntad revolucionaria... encontrándose entonces en el marxismo el instrumento interpretativo... no se apura a descalificar con los rótulos de “bárbaro”, “totalitario”, “caudillesco” o “militarista” el carácter policlasista, y borroso,... que muchos empujes antioligárquicos y anticoloniales tienden a presentar en América... parece volverse más a un carril clasista y marxista... de la “multiplicidad de caminos” hacia el socialismo, la creciente autonomización de los movimientos de lucha nacionales y la decisiva importancia asignada a las corrientes pluriclasistas de emancipación social...con mayor flexibilidad ideológica ante. .. las disputas entre los partidos mayores del mundo comunista... su pensamiento tiene influencia decisiva en la formación de nuestra izquierda revolucionaria, en sus fortalezas y en sus debilidades." 

Casi nos deja sin tema, Real de Azúa.

Antes de desarrollarlo vamos a ver más en detalle el "informe checo" de Trías sobre el golpe de estado de Vidella en Argentina.

Es un análisis de un acontecimiento político. Puede ser correcto o equivocado, y no es solamente ahora y con los resultados a la vista que hemos rechazado el peruanismo, el populismo, el socialismo nacional, que en aquel tiempo atrajeron no solamente a Trias. Pero todo eso se trata de opiniones políticas, no tiene nada de "espionaje".


Todo lo que se dice allí es absolutamente público y conocido. Comienza tomando como referencia los trabajos de un sociólogo estadounidense, Alfred Stepan. Es un especialista en política comparada que murió el año pasado a los 80 años. Trías resume el estudio de este autor sobre los regímenes militares latinoamericanos de los 60 y 70 del siglo XX, veámoslo.
 


1) Los militares entienden que su misión profesional abarca todo lo que tenga que ver con la seguridad de la nación.

2) Edifican una doctrina basada en una relación íntima entre seguridad y desarrollo que los lleva a involucrarse en economía, sociología, política, administración, etc.

3) Crean organismos especializados de capacitación y elaboración de una estrategia económico-político-militar.

4) Consideran a los políticos incapaces de llevar adelante esas tareas. 


5) Hacen un culto especial de la institución militar y de todos sus ritos.


Como podemos ver, no precisamos ni a Stepan ni a Trías. Los militares mismos dijeron todo eso hasta el cansancio, y para colmo lo siguen diciendo hasta hoy, su doctrina no ha cambiado en nada. El problema más grave es el silencio, la complicidad, o la inconsecuencia en enfrentarlos y denunciarlos por todo eso, y por lo otro también. Porque el verdadero espionaje que ha aparecido, incluso ahora, es el de los militares.


El "informe checo" es el análisis de un asesor, una opinión política. Trías no fue nunca un espía, no tenía ni los recursos ni las oportunidades ni las condiciones personales. No hay nada secreto en lo que vuelca allí, son opiniones conocidas que cualquiera pude encontrar yendo gratuitamente a una biblioteca pública, ya varios años antes de ese informe. Lo digo porque es lo que yo hice. Hoy ni siquiera es necesario tomarse esa molestia, puede encontrarse en Internet.

Ahora bien, supongamos que sí, que Trías hubiese "espiado". ¿Y a quién hubiese sido? A la dictadura militar de ese tiempo en Uruguay. Las pretendidas denuncias sobre una actividad "anti-nacional" caen en la misma aberración de Trías, creerse el cuento de la "superioridad de los intereses de la nación", sólo que caen mucho más bajo porque eso sí es colaboracionismo. Trías se creyó el cuento, pero son los militares los que lo inventan, y los teóricos liberales lo repiten. ¡Trías era un espía anti-nación! 

La objeción que le hacemos a Trías es tener falsas expectativas en algunos gobiernos militares, pero NUNCA colaboró con la dictadura uruguaya, ni con ninguna otra.

Vayamos entonces a la acusación que se hace de "colaborar", en este caso con los regímenes autoritarios de Europa del Este de ese tiempo, de presunto socialismo.


Ignorancia o mala leche. Trías fue vigorosamente crítico de éstos regímenes, el impulsaba una forma muy diferente de socialismo. Todo eso también es ampliamente conocido, para verlo hoy hay solamente que tener un interés genuino por la verdad, que es lo que parece que falta en este afán acusatorio. Curioso caso este del espía que denuncia abiertamente a "sus superiores".

Precisamente lo que se le puede objetar a Trías es su expectativa desmedida en el nacionalismo en aquella zona, que alentaba una rebelión contra lo que él llamaba "imperialismo sui generis" de la Unión Soviética. Decía, y con razón, que las rebeliones sordas de sectores burocráticos locales contra la burocracia soviética podían ser un factor que contribuyese a rebeliones populares en pro de un socialismo auténtico. Pero se equivoca en sobrevalorar el resultado final para el socialismo. Algo parecido a lo que le pasaba acá.
 

El servicio de inteligencia checo al que López D'Alesandro llama socarronamente "los superiores" de Trías, que le pagaban unos pesos miserables por sus análisis políticos  errados, repetitivos, y seguramente anodinos para ellos, que tal vez ni leyesen. Solamente cumplían con su "cuota solidaria" con la izquierda latinoamericana, al modo de cualquier burócrata.

Puede pensarse cualquier cosa, pero que las dictaduras militares en América Latina fuesen producto de una conspiración de los regímenes de Europa del Este... en fin.


II. El socialismo nacional


Todo su planteo gira en torno a la ley del desarrollo desigual y combinado.

"... rige la transición del capitalismo al socialismo... el imperialismo nutre su prosperidad del subdesarrollo que él promueve, se alimenta con y vive de la desigualdad que él organiza... El subdesarrollo es la manifestación del imperio en la estructura interna de las colonias y semi-colonias... 1) El desarrollo desigual dentro de los países capitalistas industrializados. 2) La expansión imperialista de aquellos. 3) La división del mundo entre naciones opresoras y naciones oprimidas y la verdadera significación del subdesarrollo y del colonialismo. 4) Las contradicciones interimperialistas y, entre ellas, las propias guerras de redivisión. 5) El desarrollo desigual de la revolución proletaria. 6) La especificidad de la construcción socialista en cada país.[Por un socialismo nacional, 1962 ]

El subrayado del punto 6 es nuestro, y ponemos énfasis allí porque nos permitirá desarrollar el tema.

Trías es un marxista de mente abierta, como dijimos. No retrocede tampoco frente a la palabra misma de Marx.

...“de te fabula narratur [¡a ti se refiere la historia!]... el país industrialmente más desarrollado no hace sino mostrar al menos desarrollado la imagen de su propio futuro” Al formular este vaticinio, que los hechos no confirmaron, Marx tiene en cuenta lo que el desarrollo histórico tiene de igual, pero no lo que tiene de desigual... Lo mismo ocurre con su previsión de que la revolución socialista triunfará primeramente en las naciones más industrializadas...”. [Idem]

La referencia en este caso es a un conocido pasaje de Marx en el prólogo a la primera edición alemana de El Capital. Podemos estar de acuerdo con Trías en que la importancia de esta ley ha sido revelada con el tiempo, y no tiene un lugar preponderante en El Capital, y nada más lejos de nuestra forma de pensar que quedarse en citas de Marx al modo bíblico. Pero en este caso Trías se equivoca.

Marx tiene muy presente el desarrollo histórico desigual ya en el Manifiesto Comunista, y desarrolla la idea en El Capital cuando introduce el concepto de acumulación originaria. Es cierto que la relación centro-periferia tomará luego otras formas, esas que Trías recoge de Baran, Marini, etc. Pero la crítica a Marx no viene al caso aquí, porque se refiere a Alemania, no a la periferia sino al centro en ciernes. Lo que le dice al lector alemán al presentarle un libro que basa gran parte de su análisis en Inglaterra es eso mismo: Inglaterra te muestra la cara de tu futuro. ¡Si habrá tenido razón!

Volvamos entonces a Trías, viendo las otras regiones del mundo. Siguiendo la estructura conceptual de Mao la contradicción fundamental de nuestro tiempo entre capitalismo y socialismo se manifiesta a través de la contradicción

... principal, cuya existencia y desarrollo determina o influye en la existencia y desarrollo de las demás contradicciones” [Idem] “es entre el imperialismo y los pueblos oprimidos de la periferia capitalista.
[La revolución en las orillas, 1956 ]

Y a partir de allí, Trías señala lo que caracteriza nuestra época: "Los suburbios de la tierra no quieren seguir siendo suburbios” [Idem]

Trías significa UN TAJO en las ideas de la izquierda uruguaya.


Antes de él, como lo muestra la descripción que tomamos de Real de Azúa, todo se trataba en como meter la causa la causa progresista proletaria dentro del marco de la modernización burguesa eurocéntrica, y de como trascenderlo luego.

Frugoni hablaba de ser "picana de la burguesía". Por su parte el PCU trataba de aplicar el esquema temprano de Lenin de "revolución democrática" (que luego el propio Lenin dejaría de lado para Rusia) como "antesala" del socialismo. Pronto, la izquierda latinoamericana se plantearía un camino propio. Pero el primero que empieza a bosquejarlo aquí en Uruguay, es Trías. Vamos a sus aportes concretos.

1) Uruguay no es semifeudal (como pensaban hasta el momento muchos voceros de la izquierda) sino capitalista dependiente. La forma de explotación y la estructura social corresponden al modo de producción capitalista, subordinadas al imperialismo que succiona el “excedente económico”. Con el capitalismo mundializado el imperialismo impide el desarrollo capitalista autónomo. Un desarrollo como en las naciones europeas en los siglos XVI a XIX no puede repetirse. La burguesía local es socia menor del imperialismo. En vez de sectores enfrentados -industrial desarrollista contra terratenientes y financieros- se imbrican entre sí.

2) Esta burguesía no puede cumplir el papel del modelo de revolución burguesa que Trías da por agotado en el ciclo del primer batllismo (1903-1915). Pero define esas “tareas históricas” según ese modelo: reforma de las estructuras agrarias, desarrollo industrial, democracia política y “realización de la nacionalidad”. Para él, éstas caen en hombros del proletariado y sus aliados cercanos; no aboga por la alianza con sectores burgueses sino un esquema tipo “revolución permanente” de inspiración maoísta y leninista de las “Tesis de Abril”. Una fase nacional y popular, antiimperialista y no capitalista, de transición. Él sí puede invocar a su favor el caso cubano, partió de un programa limitado que se fue profundizando por imperio de las circunstancias y desemboca en lo que Trías y los cubanos consideran socialismo.

3) Y cuando aquella izquierda hablaba de “nacional” es la llamada “Patria Grande” latinoamericana.

Importa secordar la forma en que Trías, sin nombrarlo, responde a los planteos de Rodney Arismendi, primer secretario del PCU.

"Una solución fue propuesta y ensayada como primer intento: la realización de la propia revolución capitalista, de la propia revolución democrático-burguesa. Consiste en desenvolver los factores del capitalismo nacional, en contradicción con las estructuras imperialistas y feudales, y convertirlas de formación subordinada en formación subordinante... desarrollo capitalista al estilo de las que en el Siglo XIX, dieron lugar a las naciones capitalistas industrializadas… ¿puede repetirse el mismo fenómeno en las condiciones históricas de nuestra época?" [Por un socialismo nacional]

Trías argumenta en contra, y es crucial. El capitalismo europeo emergió sobre un proceso de acumulación capitalista primitiva, surge de la expansión colonial de Europa, el saqueo de las zonas conquistadas, y la intensa explotación de la fuerza de trabajo en la revolución industrial. Eso no se puede repetir en América Latina, hay diferencias insuperables::

1) Europa contó con una burguesía “madura”. Aquí burguesía es socia y cómplice del imperialismo. 2) El despegue de Europa fue posible en época del capitalismo competitivo; América Latina se encuentra con el capitalismo monopolista. 3) Para la reforma de la propiedad agraria, Europa debió vencer a una forma económico-social inferior, el feudalismo,

Esto es evidente si vemos la transformación agraria francesa con la Revolución y el período napoleónico, esquema en que se basan todas las propuestas de transformación agraria con distribución de la tierra vinculadas a revoluciones burguesas: reformas distributivas posibles si resultan coherentes con el desarrollo del modo de producción capitalista. Pero para Uruguay, Trías tiene una visión diferente. Más que un resabio feudal a ser removido por el desarrollo capitalista, son formas “congeladas” dentro de la economía capitalista. Su propuesta también es diferente.

"No podremos empujar nuestro desarrollo económico, conjugando producción social con propiedad individual... nuestra fórmula es producción y propiedad social... La clase obrera... conducirá la transformación revolucionaria de nuestra economía, cubriendo las etapas inconclusas de la revolución burguesa frustrada; pero con otra orientación... la Revolución Nacional no se hace en beneficio de la burguesía, sino de las masas populares cuya vanguardia es el proletariado industrial. Su culminación tendrá como consecuencia la aparición de las condiciones económico-sociales convenientes para la realización de la revolución socialista”. [Reforma agraria, industrialización y Revolución Nacional, 1959.]

Los hechos le dieron la razón en la evolución en la propiedad de la tierra en estos cincuenta años. En su tiempo el campo se dividía en 87.000 predios rurales, 1200 estancias acaparaban el 35% del territorio, unas 6.000.000 de hectáreas. Hoy el 60% de la tierra (unos 10 millones de há) está en manos de un 10% de los productores (unos 4.000). En 50 años la superficie explotada ha aumentado mucho por la dinámica capitalista, pero con una gran concentración de la propiedad, la cantidad de predios cae a la mitad, y mucho más en los de menos de 100 há. y también en superficie explotada Los predios en manos de uruguayos pasan del 96 al 84%, su superficie cae del 90 al 54%. La dinámica capitalista refuerza esa estructura.


Como podemos ver todo este planteo no sólo sigue teniendo vigencia hoy. ¡Sigue siendo mucho más avanzado que casi toda la izquierda que tenemos, sigue siendo la base de un programa revolucionario, y sigue golpeando en el corazón de la izquierda reformista!

Pero no podemos dejar de plantear los errores de Trías.

 › Repite una versión embellecida del modelo francés jacobino, sin Napoleón. Supone a la burguesía con tareas históricas, democracia, estado-nación, etc. En realidad esa tarea fue garantizar políticamente el desarrollo del modo capitalista de producción, necesitó o no una revolución, nación, industria, según los casos. Convocó a veces un amplio frente social levantando banderas programáticas universales, no quiere decir (como supone Trías y otros) que esas banderas sean realmente tareas históricas que correspondan a la burguesía como clase.

› ¿Y por qué la clase obrera debería realizar “tareas inconclusas de la burguesía” en la definición burguesa de ellas? Este enunciado no fue cuestionado en su tiempo porque las “tareas”, desarrollo económico y soberanía nacional, eran consideradas obvias, neutras, supraclasistas. Sólo más hacia el presente aparece el cuestionamiento al concepto eurocéntrico de la modernidad,

› Su planteo de que es necesaria una "fase de transición al socialismo" debe ser discutido. Pese a que esa idea estár muy difundida se basa en una confusión de la historia de la Revolución de Octubre. En realidad es un planteo que da vuelta la realidad. Los bolcheviques nunca se plantearon una "sociedad de transición", originalmente habían concebido el problema en esos términos de "parricipación del proletariado en la revolucón democrática" pero la realidad les caminó por encima. Se encontraron de hecho encabezando una revolución de intención socialista en condiciones de inmadurez histórico-social para tal objetivo pero de necesidad política de encararlo. Su única "teoría de la transición" fue la original de Marx: la revolución proletaria en Rusia puede llevar al socialismo siempre y cuando está acompañada por una revolución proletaria en los países industrializados de Europa. Pero la discusión de todo este tema excede los límites de este trabajo.

› Trías mantiene intocado el paradigma del Estado-nación, ata pueblo a nación como destino natural. “Por un socialismo nacional”, el socialismo hereda la causa nacional. Y ata nación a Estado-nación. Pero la “revolución burguesa uruguaya” no quedó trunca ni inconclusa, se concluyó con la instalación del Estado capitalista dependiente heredado del esquema colonial, ese era el objetivo de la “burguesía uruguaya”, sea eso lo que sea.

› Viendo en la independencia una revolución burguesa trunca, reivindica “libertadores” opresores. Pero la independencia fue un reajuste modernizador capitalista. La clases dominantes locales se reinsertan como colonias desplazando las viejas clases dominantes metropolitanas sin alterar la naturaleza del sistema social: en una feroz guerra civil aplastan los movimientos sociales progresivos de masas como el artiguismo, o cualquier forma de resistencia. Trías comprende el sentido progresista y democrático de artiguismo pero su programa económico es propio de sus condiciones históricas y actores sociales, no puede trasladarse fuera de su tiempo. Y muchas veces cree estar ante la continuidad de esa “revolución trunca”.


› Su concepto “revolución de las orillas” toma la sistematización de Mao: la contradicción principal opone los pueblos explotados del Tercer Mundo al imperialismo, y a través de ella se resuelve la lucha capitalismo/socialismo. Parecía ser así entones (Cuba, Argelia, Vietnam... ) y hay una esperanza en que ese nudo fuese suficiente para inclinar la balanza. De ahí su expectativa en nacionalismos bonapartistas (Nasser, Perón). Pero el “Tercerismo” muestra pronto sus límites, no es ni quiere ser parte de la revolución socialista mundial, y sucumbe.

› Trías toma el modelo soviético como socialismo, aunque con serios reparos. Y es justamente en esos reparos que debemos detenernos acá, porque es lo que muetran que eso de "espía checho" no tiene ningún sentido. En 1956 ante los sucesos de Polonia, publica un artículo notable para la época pese a sus limitaciones, “Enigma para Poznam”. Es de sus pocos trabajos accesibles en Internet [http://elsocialismoesposible.blogspot.com/2008/10/enigma-para-poznan.html].

Trías ve las dificultades en varios países socialistas de Europa del Este que provocan malestar, disturbios, rebeliones: “una política económica que pone el peso de las energías de la nación en el desarrollo de la industria pesada. Ello ha desquiciado a la economía... traído el subconsumo y la miseria para sus masas populares”. La raíz es “un imperialismo sui generis... un imperio soviético“, definido como “explotación que una nación fuerte y rica hace en su propio beneficio de un pueblo débil”. [Idem]

Y aquí debe ir más atrás, al proceso de la URSS.

“Acosada y cercada la URSS llevó a cabo la capitalización imprescindible para industrializarse sobre la base del ahorro y subconsumo de su pueblo. Ello exigía la dictadura y el aislamiento...Vino entonces la deformación del socialismo...” y como consecuencia “la deformación de la ideología... la tergiversación del marxismo... Tres hechos jalonan esta deformación doctrinaria: a) El absurdo "socialismo para un solo país"; b) los partidos comunistas como agentes de los intereses soviéticos... c) la monstruosa falacia de que la revolución proletaria mundial será consecuencia del triunfo militar y dominio universal de la Unión Soviética... convivir en paz con el mundo capitalista... abandonar la intransigencia...". [Idem]

Basado en la ley del desarrollo desigual y combinado reclama un camino particular independiente de cada pueblo hacia el socialismo. Interpreta así el conflicto chino-soviético. La deformación burocrática de la URSS es consecuencia inevitable del contexto histórico. Forma parte de quienes ven que la propiedad estatal de los medios de producción define el socialismo, aunque dice que la URSS “se asemeja más al capitalismo de Estado que al socialismo marxista”. [Idem]

No va más allá de Trotsky, para quien la deformación burocrática es producto de las condiciones de escasez (la panadería de La revolución traicionada), “excrescencia temporaria... desgraciado incidente” en el camino al socialismo que será superado en el futuro. La propiedad estatal de los medios de producción sigue definiendo el modo de producción de la URSS.

Aunque Trotsky al menos abre la posibilidad de que no sea así. En 1939, “La URSS en guerra”, dice que la guerra precipitará caída del estalinismo, pero si así no fuese “tendremos que replantearnos nuestra concepción... pensar la sociedad burocrática de la URSS como un nuevo modo de producción.... [La URSS en guerra, 1939, https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1930s/edm1.htm]

Trías escribe en 1956, tiene ante sus ojos hecha realidad esa coyuntura que para Trotsky era una hipótesis, tal vez retórica. Pero en ese momento ya no se podía ignorar.

Apoyada en estas ideas la naciente izquierda revolucionaria cuestiona al reformismo, pero sus limitaciones tienen consecuencias profundas, no solo en Trías: No denunciar el populismo y bonapartismo de algunos procesos latinoamericanos, depositar ilusiones en los “militares nacionalistas”. Entre las graves actitudes oportunistas de Trías estánensalzar el golpe “perunista” de Velazco Alvarado (1968) y su falsa teoría sobre una naturaleza policlasista nacional de las FFAA ayudando a la terrible confusión política de una parte de la izquierda cuando los militares emiten los “Comunicados 4 y 7” en febrero de 1973 preparando el golpe de estado.

En definitiva, si bien Trías supo ver más allá de la izquierda reformista eurocéntrica,  lo "borroso", policlasista, múltiple de lo que ve, termina llevándolo a la confusión. 

Entonces sí, es cierto que Trías tuvo en ese punto una grave confusión. Y es falso que haya sido un espía de los checos. Lo que no se puede hacer es sacar las cosas de contexto. Y esto nos lleva a unas reflexiones finales.

III. La objeción democrática. Conclusiones 

La nota de López D'Alesandro no es la única sobre este tema, ni la peor.  Tenemos por ejemplo a un periodista del Obsevador que califica a Trías de "espía checoslovaco" y que no sabe ni qué espió [3], o lo  aparecido en una publicación del P.Colorado que ni siquiera me tomaré el trabajo de buscar de nuevo. Pero todas esas cosas las tomamos como de quien viene.

Si se suman a esta campaña quienes supuestamente son de izquierda, las cosas cambian.

Criticar los errores de Trías es válido, y es una actitud correcta. Centrarse solamente en los errores no es correcto, es unilateral. Sacar las cosas de contexto le quita valor a la crítica. Aún así, puede resultar un aporte parcial pero atendible. No necesariamente hay que ocuparse de todos los temas de los que habló Trías, no necesariamente al tratar sobre los regímenes de Europa del Este en los 70 hay que recurrir a Trías. 

Pero si se lo acusa de ser un espía al servicio de esos regímenes, es de cajón ver qué pensaba de ellos. Y se quiere presentar semejante acusación en forma seria, silenciar el hecho de que Trías fue un vigoroso crítico de estos regímenes es una irresponsabilidad.

"El nacionalismo popular no tuvo mercado y, en consecuencia, la “izquierda nacional” buscó sus aliados y sus espacios equivocadamente. No obstante ese fracaso, que desperfiló al Partido Socialista y lo hundió en una grave crisis de identidad, insistió por diversos caminos y todos fueron infructuosos. Uno de ellos fue la esperanza peruanista".

Esto es lo que dice López D'Alesandro, y hay en ello un grano de verdad, pero no más de un grano. Todos los caminos del "socialismo nacional" fracasaron, pero todos los demás también. ¿Entonces? 

El fracaso llevó y la desesperanza alentó falsas esperanzas, como mecanismo de compensación. Es eso que López D'Alesandro llama "alienación", y tiene razón. Es una forma de negación de la realidad.

"Estas maneras no democráticas de apostar a proyectos de trasformación radical demostraron largamente sus errores. Hoy algunos siguen ese trillo".

Es cierto, pero López D'Alesandro, como tantos otros en este tiempo, cae en otra forma de alienación o negación, otra desesperanza que pretende compensarse con falsas esperanzas. Esta vez, lo políticamente correcto es el discurso democrático.

Nuevamente, como en los 60 pero mirando desde el otro lado, tenemos acá la discusión sobre "las vías". Lo que hace López D'Alesandro es seguir en aquella larga discusión sobre el know how de la transformación social dejando de lado el know what. "Esas maneras no democráticas" no resultaron. ¿Y las maneras democráticas? ¿Condujeron a una transformación radical?

En definitiva es volver a la "picana de la burguesía" pero mucho peor que Frugoni porque la burguesía ya demostró largamente las limitaciones que señaló Trías. 

Y peor porque Frugoni por lo menos propuso legalizar el aborto, disolver las fuerzas armadas, renunció a su banca cuando perdió en el Congreso del partido, y a una jubilación de privilegio al final de su carrera,  y nunca tuvo que olvidarse de avisar que era el abogado de un estafador. 

Un verdadero balance de la experiencia vivida no puede dejar de lado esa cuestión. Centrar la discusión en las vías, las maneras, los mecanismos, la metodología, sigue siendo una forma de evadir la discusión sobre los objetivos, las definiciones de un proyecto radical de transformación social, los programas de transformación. Y en definitiva, una forma de negar esa transformación.

¿Cuál es la transformación social necesaria? Antes de desechar tan rápidamente a Vivian Trías, veamos, aun teniendo en cuenta sus errores, que todos los tenemos, si todavía podemos aprender algo de él, en lo que sigue teniendo vigencia.

 Notas relacionadas
>Enigma para Poznan.
Excepcional artículo de Trias, análisis sobre Polonia y la URSS
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>Aportes para un socialismo nacional, Manuel Laguarda,
Prólogo T.6 de Obras de V.Trías
 https://n0estandificil.blogspot.com/2018/03/aportes-para-un-socialismo-nacional.html
>La crítica liberal a Trías: tirar el niño con el agua del baño.
Julio A Louis
 https://n0estandificil.blogspot.com/2018/03/la-critica-liberal-trias-tirar-el-nino.html
>Trías, el agente Ríos y un análisis de coyuntura.
Selva López Chirico
 https://n0estandificil.blogspot.com/2018/03/trias-el-agente-rios-y-un-analisis-de.html

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