Dije sobre Venezuela, hace 2 años

Cuando quieras saber dónde pararte, si están los milicos, ahí no 


"... a su debido tiempo la gente deberá acudir preguntándose qué ha ocurrido, y por qué el mundo que conocían ha estallado bajo ellos".
Bradbury, Farenheit 451


[Esta breve retrospectiva de notas previas sobre Venezuela, es para llegar al hoy. Continuamos con otra escrita hace casi dos años, abril 2017, que empieza precisamente yendo más atrás]

Hace diez años, setiembre 2007, escribí un artículo que fue publicado bastante después (2004): Cincuenta años no es nada, ¿otra vez Bandung? Los nuevos gobiernos llamados de izquierda en América Latina 

Lo rescatamos en aquel momento porque había una polémica sobre el chavismo (o proceso bolivariano) y otras cosas. Ahora que las papas pelan vemos un borbollón de posiciones y alineamientos, más o menos los de siempre. Pero cuando se tiene la ventaja de haber hablado de las cosas diez años antes de que pasen, no la vamos a tirar por la ventana.

Revisando lo dicho, para nada es suficiente. Pero en la perspectiva general no creo haber estado mal. Lo que decíamos que iba a pasar, pasó. Aclaremos algunas cosas.

La Conferencia de Bandung fue un encuentro en 1955 en Indonesia de distintos gobiernos anti-colonialistas y antiimperialistas de la periferia buscando una vía de desarrollo propio y la liberación. Muy diverso, la República Popular China estuvo allí, pero la tónica dominante fue la del nacionalismo burgués que buscó una liberación de la dominación imperialista pero sin romper el modo de producción capitalista. El bonapartismo militarista era una de sus variantes. En mi nota, retomé la crítica que hizo Samir Amin a esta estrategia que terminó fracasando. Y, viendo en los nuevos gobiernos socialdemócratas pos-neolibrales en Nuestra América un cierto renacer de aquel antecedente, pero en un mundo en que es mucho más difícil todavía que esa estrategia prospere, se podía prever aquí también el fracaso.

Hoy, estoy en lo fundamental de acuerdo con Rolando Astarita en su nota: La tragedia de venezuela, 01/04/2017, aunque preferiría una visión no tan pesimista sobre el futuro inmediato:  (Escribí esta nota antes de la siguiente de Astarita en la que desarrolla su idea de la perspectiva inmediata, no entraremos acá en eso). (1)

En cambio, encuentro unilaterales algunas cosas publicadas en Posta Porteña 1746. Al quedar su crítica al chavismo en la superficie de las disputas políticas, adolecen de lo mismo -con signo cambiado- que las defensas incondicionales, que un día dicen que está todo bien en las acciones del Tribunal Supremo y al día siguiente que está bien que se revoquen. Es lo que se llama cobrar al grito.

No vamos a ningún lado por allí, hay que ir al fondo del proceso histórico y, en función de una estrategia de clase, sentar una posición política. Comparto con Astarita la crítica radical al chavismo (o proceso bolivariano, diremos luego algo sobre ese nombre) y su caracterización como proceso burgués bonapartista. Este concepto tan usado y abusado, al punto de ya no saberse qué quiere decir, tiene aquí un ejemplo de libro. Y también comparto que la degeneración del chavismo es irreversible y nada puede esperarse por ese lado.

Pero para fijar una posición política es necesario tener en cuenta un aspecto fundamental de la coyuntura, en lo que también estoy de acuerdo con Astarita:

Cualquier cambio de gobierno en Venezuela, hoy, sería profundamente regresivo y antipopular.

Aplicaría, ese gobierno, un programa de privatizaciones masivas y "desregulación del mercado laboral". Ningún parloteo sobre la "democracia" justificaría alinearse de ese lado. En realidad, los "demócratas" miran para el costado en los procesos antidemocráticos de todo el resto del continente.  

Nuestra critica al chavismo no nos puede llevar a hacer frente común con la oposición burguesa.

Lamentablemente, lo mismo pasa con la izquierda pro-chavista donde hay un oportunismo conceptual parecido. Entonces, vayamos a la caracterización de clase del actual gobierno de Venezuela y del proceso histórico chavista. Sobre los hechos, la descripción de Astarita es bastante completa y documentada, hacemos un somero repaso.
  • Curso cada vez más represivo del régimen.
  • Militarización política y económica, con crecientes privilegios de los militares que les permiten el enriquecimiento personal.
  • Crisis, hambre y criminalización de la pobreza.
  • Crisis de la economía petrolera rentista, puerta abierta a las privatizaciones. Precisamente, lo que detonó esta crisis política.
  • Creciente endeudamiento exterior, se sigue pagando la deuda externa cada vez más asfixiante, limitando las importaciones en una economía dependiente de ellas en casi todo incluyendo alimentación.
El panorama es terrible. Vamos a los conceptos, los fundamentales son pocos.

Venezuela es un país CAPITALISTA en todo el alcance de la palabra. Vigencia de la propiedad capitalista privada de los medios de producción, explotación salarial del trabajo, monopolio del ejercicio de la violencia por un Estado burgués.

Hay un GOBIERNO BURGUÉS que busca la continuidad del capitalismo y no su eliminación. Luego de 18 años, poca duda cabe.

¿Antiimperialista? Eso, en Nuestra América sería en primer lugar ROMPER LA ESTRUCTURA DE LA DEPENDENCIA, en Venezuela basada exclusivamente en la exportación de petróleo, sin desarrollo integral, de eso, nada.

Y ante el agotamiento del apoyo popular por el fracaso, recrudece cada vez más el BONAPARTISMO MILITARISTA.

Ampliemos estas afirmaciones.

Está muy claro que esto no es un "Socialismo del Siglo XXI". No va hacia ninguna parte, y no tiene nada que ver con un proyecto socialista ni una revolución social de los trabajadores. Veamos entonces los argumentos para la defensa del chavismo.

La misma se centra en el argumento del acoso imperialista y su guerra económica, y que una transformación de fondo lleva tiempo. Es cierto, el imperialismo es una realidad, pero no alcanza. Bajemos a tierra.

Ahora que se cumplen cien años de la revolución rusa recordemos que en una situación mucho peor, de aislamiento y atraso, guerra, invasión y sabotaje, en un lapso similar o menor (1917+18 años, sería el 35) , esa revolución pudo derrocar a la burguesía, cambiar toda la sociedad, emprender un camino de industrialización y transformación aunque fuese "a lo bestia", y hasta tuvo tiempo para degenerarse por completo. 

Venezuela ni a lo bestia siquiera, degenerarse sí. 

Pero Venezuela ni siquiera ha intentado un lugar no dependiente del petróleo, y en casi veinte años no logró una diversidad productiva. Y sin mencionar que el petróleo es contaminante. DESPERDICIÓ TODOS ESOS AÑOS DE BONANZA.

No es tan difícil, un parche aunque sea. Hasta Uruguay el enano pudo tener hace tiempo una industria de sustitución de importaciones, terriblemente enclenque y fallida que se vino abajo, pero con lo que hasta hace poco quedaba de resabio logró EXPORTAR a Venezuela, y se cortó por sus dificultades de pago, y no de bienes suntuarios, lácteos.

La causa hay que buscarla en esa misma estructura social creada sobre la base de la economía rentista, y la cultura lumpen que de ella se deriva. Una clase dominante tan congénitamente incapaz que falló en todos los intentos de tumbar a Chávez ¡y ni siquiera pueden con Maduro, ni respaldada por una mayoría abrumadora en las últimas elecciones parlamentarias! Pero la misma enfermedad contagiosa afecta al chavismo, buscar la fácil y salir a comerse todos los niños crudos. Y esto nos da un antiimperialismo "bocamaro", mucho ruido y pocas nueces.

Antes de entrar en el nudo del asunto, quiero despejar el tema "Chávez-Maduro". Hay toda una teoría interpretativa basada en la diferencia de estilo entre ellos, o de capacidad, o carisma, o algo así. Y en tema es que Chávez murió. Demasiado tonto ¿no? ¿Vamos a esperar a tener dirigentes inmortales para hacer una revolución? ¡Si fuésemos inmortales no habría revoluciones! En realidad el cambio de coyuntura es la causa, y el cambio de estilo la consecuencia, Chávez se fue a tiempo. Pero mejor veamos esto en el contexto de lo que llamamos "nudo".

Hemos dicho "bonapartismo militarista". Comencemos con bonapartismo a secas.

En el sentido originario de Marx, es un régimen político que, sin dejar de representar en última instancia el interés de clase de la burguesía, APARENTA NO HACERLO. Tiene formas políticas diferenciadas de los partidos burgueses tradicionales y entra en conflicto con ellos. Aparenta representar "al pueblo", o el "interés de todos" por encima de las clases. Puede darse en coyunturas de inestabilidad de la dominación burguesa, no necesariamente expresión de UNA fuerza social sino resultado del equilibrio inestable de varias.

Con el diario del lunes en la mano es fácil ver que el proceso bolivariano es bonapartismo. El nombre "bolivariano" es apropiado. Bolívar fue un pionero, su proyecto social era obviamente capitalista, pero enfrentaba el problema de lo precario, incipiente y débil de la burguesía de aquellas formaciones sociales. Entonces, fue uno de los que llevó adelante la idea de rellenar el vacío burgués con milicos. Desde entonces la idea "bolivariana" reaparece de vez en cuando en el continente, producto de situaciones similares. Al autoritarismo de Bolívar le debemos el fracaso de la integración continental y la balcanización siguiente. Las cosas que se quieren imponer por arriba resultan así.

Pero volviendo a nuestro siglo, Chávez y Maduro. Chávez contaba con respaldo militar pero su gobierno no fue una dictadura militar. La coyuntura económica de ese momento permitió una política distributiva, ciertamente basada en la renta petrolera y sin profundidad, pero que benefició a amplios sectores de la población. Sobre esa base la política de Chávez tuvo una forma "populista", la bestia negra de nuestros liberales que desesperan ante cualquier posibilidad de que los explotados piensen que puede haber un reparto "generoso".

El período de bonanza se agotó, ni Chávez ni nadie lo podría evitar. El tiempo perdido en políticas de superficie también, y no se puede recuperar. No sabemos que hubiese hecho Chávez hoy, y tampoco importa, sabemos lo que hace Maduro. Transfiere el poder al aparato armado y paga su fidelidad con prebendas que permiten el rápido desarrollo de una nueva burguesía a partir de la burocracia militar; muchas veces en la historia lo hemos visto.

Del bonapartismo populista pasamos rápidamente al bonapartismo militarista. Es una profunda degeneración, y es irreversible. Y no es un problema meramente institucional o ideológico.

¿Qué debemos hacer? Lo primero es recuperar el concepto madre de "Socialismo del Siglo XXI" que nos fue robado por el chavismo, y corrompido. Es muy difícil todavía decir QUÉ ES el proyecto socialista hoy, pero no tiene nada que ver con el chavismo.

Entonces, tan pesimista no soy para el futuro inmediato de Venezuela. 

La descomposición y desmembramiento del chavismo también es inevitable. Y a partir de allí, una táctica de unidad de acción con los sectores que se vayan desprendiendo podría darse. Pero para eso se necesitan en primer lugar verdaderos socialistas.

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(1) En el punto en que están plantadas las cosas hoy, febrero 2019, nos interesa tomar de esas notas de Astarita de hace casi dos años, estas ideas:

Astarita, 2017/04/01:
En este panorama, no hay salida progresista para la clase trabajadora. El programa económico y social de la oposición aglutinada en la MUD es el tradicional de la “burguesía seria”: reforma de la Ley de Trabajo, privatización o re-privatización de empresas del Estado, reformulación de las “reglas de juego” para la inversión privada (esto es, garantizar una elevada tasa de explotación del trabajo) y, por supuesto, el levantamiento de los controles de precios y la reunificación cambiaria. En el marco de las relaciones capitalistas, la aplicación de este programa impondrá enormes sacrificios a los trabajadores y sectores populares. Sin embargo, el programa del chavismo no es una alternativa aceptable para las masas explotadas. Es el programa que condujo al actual desastre… Hoy no se atisba siquiera alguna expresión de independencia de clase medianamente representativa. Incluso si se convocara a una Asamblea Constituyente, como pide alguna gente de izquierda, las fuerzas mayoritarias serían burguesas o estatistas burguesas.

Astarita, 2017/04/03:
… la necesidad de que los trabajadores rompan políticamente con el chavismo y la oposición burguesa...Por lo tanto, la primera tarea del marxismo es convencer a la vanguardia de izquie rda de la necesidad de romper ideológica y políticamente con el chavismo (y mantener la independencia política con respecto a la oposición de la MUD).

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