Políticas chinas keynesianas
> Michael Roberts


La reacción de China a la guerra comercial de Donald Trump ha sido tomar represalias con sus propios aranceles sobre las exportaciones estadounidenses a China, en particular las exportaciones de productos agropecuarios como la soja. También el gobierno ha permitido que la moneda china, el yuan, se deprecie hacia el fondo de su rango controlado frente al dólar. Esto hace que las exportaciones chinas sean más baratas en términos de dólares y, por lo tanto, anula el objetivo de los aumentos de tarifas de Trump para los productos chinos que ingresan a los EE. UU.

Pero hay un tercer movimiento: una expansión considerada en la inversión del gobierno y la financiación de proyectos de construcción para impulsar la producción nacional para compensar cualquier disminución en las exportaciones. La política de inversión del gobierno fue enormemente exitosa al ayudar a la economía china a evitar las consecuencias de la Gran Recesión en 2008-9. Si bien todas las principales economías capitalistas sufrieron una contracción en la producción y las inversiones nacionales, China siguió creciendo. En 2009, cuando el PIB de los países avanzados disminuyó un 3,4%, el crecimiento de China fue del 9,1%. También creció una sola economía capitalista, Australia, una economía que depende cada vez más de las exportaciones de sus recursos de materias primas a su vecino gigante asiático de rápido crecimiento.

Simon Wren-Lewis, destacado economista y bloguero keynesiano británico, afirma que el éxito de China en la Gran Recesión demostró dos cosas: 1) que fue la austeridad la que causó la Gran Recesión y la débil recuperación económica después en las principales economías capitalistas y 2) que fueron las políticas keynesianas (es decir, más gasto gubernamental y déficits presupuestarios corrientes) que permitieron a China evitar la depresión.

Bueno, sin duda es cierto que después de una caída masiva en la inversión y la producción en el sector capitalista de las principales economías en 2008-9, reducir aun más el gasto público empeoraró la situación. En ese sentido, la 'austeridad' era una política equivocada que los gobiernos no debían adoptar. Pero como he argumentado en muchos posts anteriores, la austeridad no era una locura en términos económicos para el capitalismo, como piensan los keynesianos. Tiene una base racional: a saber, que con una rentabilidad muy baja en el sector capitalista, los costos deben reducirse y eso incluye reducir la tributación del sector capitalista. También el sector financiero tuvo que ser rescatado. Era mucho mejor pagar por eso reduciendo el gasto y la inversión del gobierno en lugar de aumentar los impuestos. Y el gran aumento en la deuda pública que resultó, de todos modos requeriría controlar el camino.

¿Pero qué hay de sacar a las economías de la depresión con más gasto del gobierno? Wren-Lewis comenta que "China es un buen ejemplo de esa idea en acción. ¿Qué hay de todos los detractores que predijeron un desastre financiero si esto se hiciera? Bueno, hubo una mini crisis en China media docena de años después, pero es difícil conectarla con los gastos de estímulo, y tuvo poco impacto en el crecimiento de China. ¿Qué hay de la enorme carga sobre las generaciones futuras que tal gasto de estímulo crearía? Gracias a ese programa, China ahora tiene una red ferroviaria de alta velocidad y es un líder mundial en la construcción de ferrocarriles."



Así lo ve, las políticas keynesianas funcionan, como lo muestra China, dice Wren-Lewis. ¿Pero fueron las políticas de China realmente keynesianas? 

Estrictamente hablando, las políticas macroeconómicas keynesianas aumentan el gasto público de cualquier tipo (cavando agujeros y llenándolos nuevamente) para 'estimular' al sector capitalista a comenzar a invertir y a los hogares para gastar, no ahorrar, todo a través del efecto del 'multiplicador".

Claro, Keynes habló de ir más allá, con la "socialización de la inversión" como último recurso. Pero ningún gobierno de pretención keynesiana ha adoptado nunca esa política (si eso significaba tomar la inversión capitalista con la inversión estatal). De hecho, los Wren-Lewis de este mundo nunca abogan o incluso mencionan la idea de la nacionalización o socialización de los sectores capitalistas. Para ellos, la política keynesiana es el gasto del gobierno para "estimular la demanda".

La política de China en la Gran Recesión no fue solo un "estímulo fiscal" en el sentido keynesiano, sino una inversión directa del gobierno o del estado en la economía. En realidad fue 'inversión socializada'. La inversión es la clave aquí, como he argumentado en muchos artículos, no el consumo ni ninguna forma de gasto del gobierno. La Gran Recesión en la economía de los EEUU fue liderada e impulsada por una caída en la inversión capitalista, no en el consumo personal o causada por la "austeridad". En Europa, el 100% de la disminución del PIB se debió a una caída en la inversión fija.

Como dijo John Ross en su blog en ese momento "China es evidentemente la imagen en espejo de los EEUU... si la Gran Recesión en los EEUU fue causada por una precipitada caída en la inversión fija, que 
China evitase la recesión, como su rápido crecimiento económico, fue por el aumento de la inversión fija. Dado este contraste, es evidente la razón de la diferencia en el desempeño entre las economías de EE. UU. Y China durante la crisis financiera". 

Wren-Lewis cree que las medidas keynesianas habrían hecho el truco y que fue “un fracaso por falta de imaginación” 
de los gobiernos de las principales economías el no actuar, y en vez de imponer la 'austeridad'.

Es cierto que los gobiernos de las principales economías capitalistas no siguieron el ejemplo de China, en parte porque se oponían ideológicamente a la inversión estatal; de hecho, su primera medida de "austeridad" fue recortar los proyectos de inversión del gobierno, la forma más rápida de recortar el gasto.

Pero el problema principal no era la ideología o la "falta de imaginación" . Es que las políticas de estímulo keynesianas no funcionan en una economía predominantemente capitalista donde la rentabilidad de la inversión capitalista es muy baja y, por lo tanto, la inversión está cayendo. Con una inversión del gobierno en las economías capitalistas avanzadas de sólo alrededor del 3% del PIB en comparación con la inversión del sector capitalista de más del 15%, se necesitaría un cambio masivo al sector público para tener un efecto. "Estimular" la inversión capitalista con tasas de interés bajas y recortes del gasto en bienestar social no sería suficiente. La inversión capitalista debería ser reemplazada por la inversión estatal "socializada". Eso solo ha sucedido (temporalmente) en economías de guerra (como 1940-45). En los últimos diez años, en los EE. UU., Europa y Japón, han sido los capitalistas quienes tomaron las decisiones sobre inversión y empleo, y lo hicieron sobre la base de la recuperación de los beneficios y no de la economía. La flexibilización cuantitativa y el estímulo fiscal (los dos pilares de la política keynesiana) fueron ineficaces para lograr resultados. En contraste, la inversión fija de China aumentó rápidamente debido a que fue impulsada por un programa de inversión estatal directa y el uso de bancos estatales para expandir rápidamente el financiamiento de las empresas.

Esta diferencia entre las medidas keynesianas en las economías capitalistas y la inversión estatal de China está a punto de ser probada nuevamente. La mayoría de los economistas de la corriente principal predicen que China recibirá un golpe por la guerra comercial con los Estados Unidos de Trump y que el crecimiento económico se reducirá: de hecho, existe un riesgo creciente de una gran caída inducida por la deuda. Pero las autoridades chinas ya están reaccionando. Los déficits presupuestarios ordinarios ('estímulo' fiscal) se complementan con el financiamiento estatal absoluto de los proyectos de inversión.


La mayoría de estos fondos de inversión del gobierno provienen de la venta de tierras por parte de las autoridades locales. A través de vehículos de financiación del gobierno local, construyen carreteras, hogares y ciudades vendiendo tierras a los desarrolladores. Pero los fondos también provienen directamente del gobierno nacional (80%).


Podemos esperar que ese financiamiento aumente y que los proyectos de inversión se expandan si las exportaciones de China retroceden de una guerra comercial con EE. UU. La inversión estatal mantendrá la economía de China en marcha, mientras las principales economías capitalistas fracasan.


Fuente: Blog de Michael Roberts, https://thenextrecssion.wordpress.com


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