“La Revolución española representaba la antítesis de lo que sucedía en la URSS bajo el estalinismo en los años 30”
> Entrevista a Pelai Pagès

La degeneración de la URSS y la Guerra Civil española. La lucha contra el estalinismo y la regeneración del socialismo (1936-1944). Víctor Serge. Pelai Pagès Blanch(ed.) 376 páginas. Editorial Cazarabet (www.cazarabet.com)

La editorial Cazabaret acaba de publicar, recogidos en un volumen, buena parte de los artículos que Víctor Serge escribió entre abril de 1936, cuando consiguió marcharse de Rusia, hasta su fallecimiento en 1947. Desde el momento en que llegó a Bruselas dedicó buena parte de su producción literaria a denunciar el proceso involucionista que estaba sufriendo la Unión Soviética bajo el mandato de Stalin, en un momento en que se produjeron las grandes purgas que pusieron fin a la vieja guardia bolchevique. La coincidencia de este proceso con el estallido de la Guerra Civil española le llevó a implicarse también en ella, militando en el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) y defendiendo su política en todo momento. Los inicios de la represión que sufrió el POUM por parte del Partido Comunista —con el asesinato de Andreu Nin, entre otros dirigentes— llevaron a Serge a comparar el proceso que estaba sufriendo la República española con los acontecimientos que sufría la URSS bajo Stalin. A partir de los años 40, ya residiendo en México y sin abandonar sus ideas socialistas, se implicó en la defensa de un socialismo que siempre consideró un movimiento claramente transformador, pero también plural y democrático.

Nacido en Bruselas en 1890, hijo de una familia de origen ruso, Víctor Lvóvich Kibálchich, “Víctor Serge”, fue un escritor y revolucionario, autor de novelas, poesía, ensayos históricos y políticos, biografías, etc., que vivió intensamente la primera mitad del siglo XX. Militante de la CNT, vivió en Barcelona en 1917, y tras el triunfo de la Revolución Rusa de octubre de 1917 marchó a Moscú, donde se implicó directamente con el proceso revolucionario. Vivió en Rusia desde 1919 hasta 1936, militó en la Oposición de Izquierda y fue apartado del Partido Comunista en 1928. En 1933 fue deportado a Orenburg (los Urales), de donde merced a la presión internacional fue liberado en abril de 1936. Regresó a Bruselas y durante la Guerra Civil española se implicó con el POUM. Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial pasó a residir en México, donde vivió hasta su fallecimiento en 1947. Entre muchas otras obras escribió El nacimiento de nuestra fuerza, El año I de la Revolución Rusa. Los primeros pasos de la dictadura del proletariado (1917-1918), De Lenin a Stalin, Medianoche en el Siglo, El caso Tulayev y Memorias de un revolucionario: 1901-1941.
La edición ha estado a cargo de Pelai Pagés, una reconocida autoridad en la historia del movimiento obrero en este período, que introduce en esta entrevista el contenido y el contexto de la obra de Víctor Serge.

-No hay nadie o casi nadie (habrá otras personas como por ejemplo Andreu Nin que puedan valorarlo desde una perspectiva histórica parecida o similar), mejor que Víctor Serge, que pueda analizar cómo degeneró la revolución del 17 en toda URSS y cómo esto estuvo relacionado, de una u otra manera, con la Guerra Civil Española, ¿no?

El proceso de degeneración de la revolución de octubre del 17 empezó bastante antes del estallido de la guerra civil española, efectivamente. Víctor Serge vivió en la URSS durante muchos años, había llegado allí entusiasmado por la revolución, en 1919, se implicó muchísimo en ella durante los primeros años, ejerciendo cargos de responsabilidad en la Internacional Comunista, y residió en Rusia hasta abril de 1936, después de unos años de haber sufrido confinamiento en campos de trabajo y de una campaña internacional que había pedido su liberación. Tres meses después de regresar de la URSS se inició la guerra civil española, en la que también se implicó mucho.

-Háblanos de estas relaciones entre la degeneración de URSS, después de la Revolución y la GCE.

No es por casualidad que los primeros procesos contra la vieja guardia bolchevique que tuvieron lugar en Moscú y que llevaron al paredón a los antiguos compañeros de Lenin, con quien hicieron la revolución de octubre, se iniciaron en el verano de 1936, coincidiendo con el inicio de la guerra civil española. Una guerra civil, cabe recordarlo, que fue enormemente compleja: por una parte, desencadenó un proceso revolucionario en la España republicana, protagonizada básicamente por la CNT, el POUM y los socialistas de izquierda y sin que el Partido Comunista se implicara –más bien todo lo contrario-. Además, la República, en un momento en el que los militares insurrectos recibían toda la ayuda militar de Alemania e Italia, acabó recibiendo –aunque llegó tarde- la ayuda soviética, que hipotecó no sólo el proceso revolucionario sino a la propia República. Paralelamente a los procesos de Moscú contra la vieja guardia bolchevique, la URSS acabó interviniendo directamente en la España republicana, impulsando un proceso contrarrevolucionario que culminó con la represión contra el POUM y el asesinato de su máximo dirigente Andreu Nin.

-¿Qué “pasó” en la GCE que, de alguna manera, incentivó a que esta “degeneración” fuese a más?

El proceso revolucionario que se produjo en España inevitablemente motivó en Stalin una reacción muy clara: la revolución española, transformadora, socialista, pero también plural y democrática, representaba la antítesis de lo que estaba sucediendo en la Unión Soviética. Era preciso poner fin al proceso que se vivía en España –que estaba cuestionando el modelo estalinista- y Stalin lo consiguió sin muchos esfuerzos, pero con un chantaje permanente a la República, al tiempo que proseguía con su labor exterminadora contra todos aquellos que no pensaban como él.

-La “verdadera y atroz degeneración” empezó y se desarrolló con un Stalin desbocado y carente de toda empatía por, incluso, muchos de los ideales que se afianzaron con la Revolución que arrastró al zarismo.

Stalin consiguió que la dictadura del proletariado que se había impuesto en Rusia en octubre de 1917 se acabase convirtiendo, a través de distintas etapas, primero en la dictadura del partido sobre el proletariado y, al final, en la dictadura del secretario general sobre el propio partido y sobre el proletariado. En 1936 los ideales que habían permitido el triunfo de la revolución de octubre prácticamente habían desaparecido. ”…

-La sombra de Stalin era tremendamente alargada, llegaba hasta aquí en tiempos de la guerra con sus Comisarios que mandaban más y lo que es peor intimidaban, pero ¿cómo se podía luchar en URSS o aquí contra el estalinismo?

Víctor Serge tuvo claro muy pronto que era preciso luchar, en primer lugar, contra la burocratización del partido, y, después a favor de la democracia obrera. Por ello participó en la oposición que encabezó Trotski en Rusia desde el primer momento. Pero, además, ya había sido crítico con algunas de las decisiones adoptadas por los bolcheviques aún en vida de Lenin: entendió que se crease la checa en plena guerra civil, pero no compartió y fue crítico con la represión que en 1921 habían sufrido los marineros de Kronstadt. La lucha contra el estalinismo en la Unión Soviética fracasó en la medida en que Stalin siempre tuvo la habilidad de aliarse con quien consideraba que también era enemigo de sus enemigos, y que casi siempre también acababa convirtiéndose en su enemigo. Ello le permitió gobernar hasta su fallecimiento en 1953, en un momento en que nadie –ni sus colaboradores más directos- podía tener la absoluta seguridad de sobrevivirle. El control directo de la NKVD –la futura KGB- le sirvió de instrumento para garantizar el control del poder. Durante la guerra civil española, sobre el papel, era más fácil luchar contra el estalinismo, en la medida en que las fuerzas sociales, ideológicas y políticas eran más plurales. Y el POUM –el partido en el que militó Víctor Serge- lo tenía claro. Sin embargo también en España acabó actuando la NKVD, mientras el chantaje de la ayuda soviética a la República española acabó haciendo el resto.

-¿Hasta qué punto Stalin hirió casi de muerte al socialismo y cómo éste hizo por regenerarse?

Stalin y el socialismo –al menos el socialismo tal y como lo habían definido Marx y Engels y el propio Lenin- no tenían nada que ver. El denominado “socialismo real” que estuvo vigente en la URSS hasta 1991 era un régimen en el que la propiedad de los medios de producción estaba en manos del estado, un estado controlado por un partido del que formaban parte una minoría muy minoritaria de la sociedad. Si el socialismo –una ideología que busca la igualdad económica y social del conjunto de la sociedad- ha conseguido regenerarse ha sido gracias a personas como Víctor Serge que siempre han mantenido una enorme coherencia en los principios que han definido y han entendido el socialismo como un sistema, necesariamente transformador, basado en la igualdad, la fraternidad y la libertad de todas las personas.

-Bueno, en algunos sitios, como en la URSS, es o sería imposible que “se levantase cabeza”, ¿no?, la herida era demasiado profunda, muy, muy profunda…

Efectivamente, cuando Stalin pasó a consolidarse en el poder, de manera definitiva a partir de 1928, inició un proceso político en el cual los campos de concentración, la cárcel y después el pelotón de fusilamiento acabaron siendo los argumentos que le permitieron mantenerse en el poder. Difícilmente nadie que pensase diferente a él podía sobrevivir en la URSS. La intelectualidad, por ejemplo, estuvo permanentemente bajo control. E incluso a partir de 1953, tras la muerte de Stalin y el inicio del proceso desestalinización, fue difícil una apertura política e ideológica. A pesar de las reformas que se planteó Kruschev, por ejemplo, en ningún momento se cuestionó el modelo de estado preexistente. Y ya no hablemos de la etapa de Breznev.

-Y aquí también hirió y mucho a la izquierda, a toda la izquierda…herida, más que evidente, en los Acontecimientos del 37, pero que se prolongó hasta nuestros días ¿Qué es lo que nos puedes explicar, argumentar, por favor, más allá de “nuestra reflexión?

Los acontecimientos de mayo de 1937 representaron un antes y un después en la guerra civil y acabaron generando, efectivamente, una fisura entre la izquierda española que, en buena medida, está lejos de cicatrizarse. Yo lo he podido comprobar en multitud de ocasiones. Cuando en 1979 organicé el primer Congreso sobre la Guerra Civil que se celebraba en España después de la muerte de Franco, y en él participaron antiguos dirigentes anarquistas, como Federica Montseny y también dirigentes comunistas, todos tuvimos la impresión de que los enfrentamientos seguían muy presentes. Y a mí me sigue sucediendo hoy: cuando el año pasado participé en una mesa redonda sobre los hechos de mayo de 1937 las diferencias que mantuve con el representante de la política comunista oficial eran abismales…Es evidente que mientras para unos las consecuencias de los enfrentamientos que tuvieron lugar en mayo de 1937 representaron el retorno a la “normalidad institucional”, para otros significaron el afianzamiento de una contrarrevolución que acabó con el exterminio y la cárcel de quienes pensaban diferente. La utilización de la calumnia para desprestigiar a quien no piensa como tú sigue siendo una práctica que aún no se ha superado.

- La Guerra Civil Española, ¿qué supuso, en realidad, para el régimen de Stalin?; ¿fue a su manera como un campo de pruebas?

A menudo se ha afirmado que Stalin, efectivamente, utilizó la guerra civil española como un campo de experimentación para lo que después de 1945 fueron las denominadas “democracias populares” en la Europa del Este. Que Stalin tuvo una voluntad clara y específica de ampliar su influencia en España parece evidente: la ayuda militar que ofreció a la República vino acompañada de no pocos “asesores” políticos que intentaron imponer la política diseñada por el propio Stalin. Como muestra la famosa carta que Stalin envió a Largo Caballero en diciembre de 1936 dándole consejos sobre cómo debería actuar desde el Gobierno. O la actitud que tuvo el PCE, después de los hechos de mayo de 1937, cuando forzó la dimisión de Largo Caballero porque se opuso a la ilegalización del POUM. Sin embargo, y a pesar de todo, la importancia que siguieron teniendo organizaciones como la CNT o el propio PSOE evitó que la España republicana acabase convirtiéndose en un bastión estalinista, en el sentido más estricto de la palabra. Otro aspecto interesante a destacar es que la mayoría de los dirigentes soviéticos que pasaron por España, como el embajador Rosemberg o el cónsul ruso de Barcelona Antonov-Ovssienko acabaron siendo víctimas de las purgas estalinistas.

-Y en todo esto la figura de Víctor Serge, con su pensamiento más alargado, reflexivo (acertado o no porque era humano)--si se me permite-- que la del propio Stalin--dudo que tuviese "pensamiento bueno"-- era perenne, ¿no?. Una verdadera personalidad muy consecuente en todo y que, de alguna manera, pronosticó, y sin estudios de Ciencias políticas, esa "degeneración de la URSS" y de "sus mandatarios"...pero la degeneración de este "gigante del comunismo" se contagió en los países comunistas a los pies de la URSS. ¿Qué nos puedes comentar?.

Víctor Serge fue una personalidad extraordinariamente consecuente a lo largo de toda su carrera política que, cabe recordarlo, se inició en las filas del socialismo –cuando era muy joven-, luego pasó por el anarquismo –en agosto de 1917, durante la huelga general revolucionaria, residía en Barcelona- y terminó en un comunismo que nunca fue ni dogmático ni excluyente. Quiero recordar que, cuando en abril de 1936, vuelve de la URSS empieza a escribir sobre las amargas experiencias que vivió él y tantos otros que siguieron encarcelados y a partir de los grandes procesos su denuncia fue contundente. Cuando estalla la guerra civil española se afilia al POUM y en los múltiples artículos que escribe –y en los que advierte de lo que puede suceder en España con el intervencionismo soviético- sigue defendiendo la necesidad de un proceso revolucionario igualitario y democrático. A partir de 1939, con el estallido de la guerra europea y la ocupación nazi, consiguió pasar a México y allí colaboró en la revista “Mundo”, una revista plural, con el significativo subtítulo de “Socialismo y Libertad”, en la que defiende efectivamente la regeneración del socialismo a fin de pasar página de la experiencia soviética. Serge no tuvo oportunidad de contemplar con detalle la formación de las “democracias populares” tras la Segunda Guerra Mundial, porque de haberla tenido, no hubiese tenido ninguna duda de que lo que hizo Stalin en Rumania, Hungría, la República Democrática Alemana, etc. fue aplicar el mismo modelo vigente en la URSS. De socialismo, de régimen igualitario, democrático y plural, nada de nada. Serge lo hubiera tenido también muy claro.
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Pelai Pagès, profesor de historia contemporánea en la Universidad de Barcelona desde 1975. Autor de numerosos estudios sobre la Segunda República, la Guerra Civil, el Franquismo y la Transición, se ha especializado también en el análisis del movimiento obrero y de los nacionalismos en la historia contemporánea de Europa.
 
Fuente: www.cazabaret.com

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