VENEZUELA, una opinión personal

Los hechos que se vienen sucediendo en Venezuela son imposibles de ignorar. Las opiniones que se han visto, a un lado y otro, me dejan una enorme disconformidad. Esto aquí, sin duda despertará disconformidades. Creo que una discusión abierta y desprejuiciada es cada vez más imprescindible. Bienvenidas las opiniones, las críticas y los intercambios. De alguna forma habrá hacerlo.

Estas notas ya fueron publicadas, en las fechas que se indican. Una inmediatamente después de las elecciones a la Constituyente, una anterior luego de plebiscito convocado por la oposición, y una más lejana cuando estos hechos se veían venir.


Las muertes de no combatientes son siempre responsabilidad moral del bando que ataca

3 de agosto
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El 16 hubo una consulta electoral en Venezuela promovida por la oposición, el 30 eleccion
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es convocadas por el gobierno.
        
Cuántos votaron en cada caso es un tema absurdo. De qué va cada cosa,  qué se pretende, o las garantías formales, más absurdo todavía. Las discusiones que pueden darse ahora serán de un cinismo repudiable si no se empieza por un punto que también está marcado en cifras: los muertos.

Solución política para esta disputa, por el momento no se ve. Por supuesto que no vamos a plantear una "solución" armada.

Van 120 muertos desde que comenzaron las protestas​.​
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Y es tal la catadura moral de ambos bandos que ninguno de ellos se ha planteado la responsabilidad que ​A Él le toca en todo esto.​
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It takes two to tango
. Es obvio que ambos bandos son responsables por estas muertes. Salvo en las masacres contra gente encerrada e inerme como por ejemplo ​de la matanza de Salsipuedes, en cualquier otro caso, guerra, revolución o enfrentamiento que sea, los "buenos" también son responsables.

Después ​vendrá la discusión sobre la guerra justa, o ​sí esos muertos fueron para evitar males mayores, y todo eso. Limitarse en este caso a plantear así la cosas y evadir la cuestión de si esas muertes son evitables, cargar toda la responsabilidad al otro bando y​ lavarse las manos, es cinismo.

Otra cuestión es la medida de la responsabilidad de cada bando en comparación con el otro​, que puede dar para mucho​. Pero hablar de eso sin preguntar si cada uno de los bandos pudo buscar un camino diferente, es inaceptable.

​Y por horroroso que sea, no puedo dejar de lado la verdadera comparación de "resultados electorales" entre ambas jornadas, de la que nadie habla. ​Hubo un muerto y tres heridos, por lo que sé, el 16. No sé que pasó con los heridos. Hubo entre diez y quince muertos el 30, policías y civiles. Una proporción como de diez a uno, y no afilo el lápiz en cálculos más finos porque sería un asco hacerlo.

Primero aclar​ar​é lo que pienso del gobierno de Maduro y de esta convocatoria a la Constituyente, para que nadie se confunda. Luego haré algunas consideraciones éticas en general. Luego otras de carácter táctico y político que me plantearía en cualquier caso. Y luego diré lo que pienso de esta situación concreta.

Yo estoy en contra del gobierno de Maduro, creo que es un gobierno
​ capitalista,​
pro-capitalista y represivo (y yo le agrego el término "bonapartista" que puede estar muy en mi código). No es el único en el mundo que tiene esas características, y no a todos hay que tratarlos de la misma manera. Esta Constituyente me parece un error.

En abstracto, el camino de una constituyente comunal podría ser un gran avance político. Pero es obvio que acá es vertical y extemporáneo. Las comunas del ​poder popular no ​se ​crean por decreto, y además ese paso debió darlo el gobierno chavista cuando estaba en su momento de fuerza y respaldo popular, ahora es espantosamente tarde y no va a resultar. Ahora bien, esa convocatoria a las elecciones para la Constituyente ha sido responsabilidad del gobierno. Lo que siguió es otra cosa.

Cuando el otro movió, mi movida es mi completa responsabilidad, y las consecuencias también. Si no tengo otra opción es una cosa, pero si tengo varias, debo responder por esas consecuencias. Tal vez pueda decir en algún caso​ que​ "no sabía", no en este caso. Y si la cosa se me escapó de las manos, igual soy responsable.

Paso ahora a los aspectos políticos y tácticos.

En la democracia liberal burguesa y con el gobierno que sea, las elecciones siempre son un fraude, siempre son elecciones limitadas y condicionadas, siempre corre con ventaja el caballo del comisario. Eso no quiere decir que haya que descartar la participación política en todos los casos. Muchas veces el camino más eficiente para denunciar el fraude es participando, pero haciéndolo bien. Participar no siempre quiere decir validar el fraude, si no sabés cómo​,​ es tu problema.

También es cierto que sabotear las elecciones es una opción política perfectamente válida; ahora​ bien​, cómo lo hago es otra cosa. Hay dos casos en que claramente ​sería correcto no participar. Una, cuando el fraude o el contexto represivo es tan extremo que no nos deja ninguna posibilidad de denunciarlo desde adentro. Son situaciones realmente extremas. Aquí, en dictadura, hubo un plebiscito trucho en el 80 en que participamos votando NO, y unas elecciones internas truchas en el 82 en que participamos votando en blanco. Fueron opciones políticas correctas y útiles, en condiciones muy difíciles.

La otra situación en que me parece evidente que no hay que participar en elecciones, es si estamos en plena insurrección armada. Pero plena insurrección armada es plena insurrección armada, con las responsabilidades y las condiciones que corresponde en estos casos. Se puede llegar a la decisión de tomar las armas, pero si se toman las armas se toman las armas, y se toma​ entonces​ la responsabilidad de cada acción armada. No se manda la gente a morir "a la buena de Dios". También es cierto que hay levantamientos insurreccionales espontáneos que escapan al control de una dirección política. Pero si pasan los meses y se acumulan las muertes​,​ la dirección política que sea, si es que existe y sirve para algo, tiene que hacer algo.

Lo que ocurre en Venezuela hoy, y especial esas 120 muertes, es responsabilidad del gobierno y de la oposición, ​it takes two to tango. Si vamos al caso, más del gobierno que de la oposición porque por algo el gobierno es gobierno. Eso en términos generales.

Pero en este caso concreto
​, los muertos del domingo 30 son una responsabilidad total​ de la oposición​, 100%​
        .
Sabotear un acto electoral es una opción válida. Protestar es una opción válida. Incluso prender fuego a las urnas puede ser una opción válida, en Venezuela no sé como sería, aquí en Uruguay contando con un cuarto secreto y un sobre de votación de papel grueso, yo pensaría -llegado el caso- en usar una solución de fósforo blanco en sulfuro de carbono.

¡Una cosa es prender fuego a las urnas y otra cosa es prende fuego a los votantes!
¡Las acciones que se hagan tienen que ser acciones responsables! ¿Existía o no la opción de protesta pasiva y sin violencia, sin muertes? ¿Sería políticamente "débil" una forma pacífica de sabotaje, y "mejor" posar para la foto con consecuencias mortales para otros, incluyendo gente que no tiene nada que ver?

Esta es mi conclusión, gente.
El gobierno de Venezuela es una mierda. La oposición mucho más mierda todavía. Los socialistas debemos denunciar al gobierno, pero no podemos aceptar ni por un momento una confusión con estos otros criminales
.



Tierra de nadie
18 de julio
Cuando ya es tarde, suelen descubrir siempre los emperadores y los reyes que late en sus pechos un corazón democrático.- Stefan Zweig, Fouché

En el escaparate había una docena de relojes, doce horas distintas, y cada uno con la certeza segura y contradictoria.- William Faulkner, El sonido y la furia

Tarde pió el pajarito, y a la vista está el resultado. La pregunta es ¿y ahora qué?
Este 30 de julio serían las elecciones para la Constituyente en Venezuela, convocadas por el gobierno de Maduro intentando ahora resolver así los problemas que han surgido y cada vez son mayores, y digo serían porque a esta altura quién sabe. No conozco Venezuela ni tengo contactos particulares ni fuentes especiales de información, ni estudios en la materia. Pero para las cosas muy gruesas, con lo que se ve alcanza.

En Venezuela no hay "democracia" ni "dictadura", es tierra de nadie. Algunos hablan de cinco poderes, yo no veo ninguno. Obviamente "dictadura del proletariado" no hay, socialismo" tampoco y "construir" no se está construyendo nada, ni manteniendo lo que hay siquiera.

Tampoco hay una democracia burguesa liberal; si la hubiese el planteo sería denunciar esa farsa e impulsar una alternativa, a veces usando la farsa misma y a veces no. No la hay, pero propiciar un golpe burgués para llegar -en el mejor de los casos- a esa farsa para combatirla después, no parece lógico. En otras condiciones la discusión sobre democracia, parlamento, elecciones, reforma, plebiscito, referéndum, fiscalía, constitución, destitución, república, es discutir disyuntivas entre distintas formas de la farsa para ver cuál de ellas que nos facilita mejor la tarea de desenmascararla. Pero ¿que sentido tiene esa discusión acá?

Digamos de paso que no hay que esperar a mañana para ver a esa farsa funcionando. La oposición burguesa ha organizado en Venezuela un plebiscito, que sin duda es una demostración política y una plataforma para una nueva ofensiva. Es evidente que de alguna forma ha movilizado millones.

Pero tan torpe es políticamente la burguesía venezolana desde el fondo de su historia, que nos cuenta de 7:5 millones de votos en 2030 mesas en toda Venezuela. Eso nos da un promedio de 3600 votos por mesa; suponiendo un horario extremadamente extenso de 12 horas a todo ritmo, es un voto cada 12 segundos en promedio, que además sólo sería posible si en los picos se llega a menos de un segundo por voto, incluyendo identificación del votante, verificación y registro, además del voto mismo.

Todo eso importa muy poco. Vayamos al nudo.

Nuestra caracterización de lo que pensamos del chavismo la hicimos hace más de diez años, como nacionalismo burgués bonapartista de política socialdemócrata reformista. Desde nuestro punto de vista no podía esperarse que fuese un "camino al socialismo". Tarde o temprano, o capitularía ante el imperialismo, o entraría en un callejón sin salida y se hundiría.

En realidad el único mérito que podría haber en eso, que era una repetición de lo que había dicho gente mucho más sabia que nosotros a propósito de situaciones parecidas, sería elegir bien a esa gente que tomamos de referencia, reconocer esos parecidos históricos, y tener la prudencia de no hablar de más. Porque si me hubiese dejado llevar por mi impresión subjetiva del momento le hubiese dado a este fenómeno mucho menos tiempo.

Hoy, la pregunta que me hago no se refiere a lo que es el chavismo, sino por qué aguantó tanto tiempo. Tal como lo veo, de esa respuesta depende el qué hacer ahora.

Hemos escuchado muchas posiciones, parece haber una confusión bastante grande pero los confundidos son siempre los otros, nadie dialoga con nadie. Me hace acordar, como otras veces, a aquella escena de “El sonido y la furia” en que uno de los protagonistas se para ante la vidriera de una relojería y ve una docena de relojes marcando horas totalmente distintas, pero todos marchando muy seguros.

Las conclusiones son tres, y bien distintas: Apoyo (a veces crítico) al chavismo, rebelión abierta contra él, o no tomar ninguna iniciativa.
A veces, de diagnósticos muy parecidas se sacan conclusiones absolutamente opuestas. Una
posición muy extendida es que no se puede alentar ilusiones ni en lo que viene del chavismo ni de la oposición burguesa pro-imperialista, considerados dos bandos burgueses enfrentados. Y las posiciones a partir de allí, difieren.

Para algunos nuestra situación en lo inmediato es de tal debilidad que no se puede tomar la ofensiva. Pero se sacan conclusiones opuestas. Tomaré dos marxistas de enorme relevancia, ambos de origen trotskista, ambos muy respetables. Y son solamente un ejemplo de esa diversidad de posiciones.

Rolando Astarita sostiene que en este momento, y dada esa debilidad de las fuerzas políticas revolucionarias, su política debe centrarse en la crítica radical al capitalismo y esperar a una maduración de las condiciones en el futuro, y que esta actitud estaría fundada en la tradición marxista. En lo personal me resulta difícil de aceptar ese marxismo que sería una guía para la acción para ninguna acción.

Guillermo Almeyra, también de origen trotskista, me asombra por algunas de sus posturas, muy diferentes a la de Astarita si bien en algo coincide con él, la situación de la clase trabajadora es muy difícil y no se está en condiciones de “tomar el poder”. Pero de eso saca una conclusión radicalmente opuesta.

Parte de considerar que hay dos fracciones burguesas enfrentadas, una de ellas sosteniendo al chavismo.

“La burguesía... tiene en los países dependientes un sector que choca con el imperialismo y las trasnacionales –aunque después termine capitulando– porque trata de conseguir una parte mayor del pastel de la plusvalía... “. Y a partir de esto saca la conclusión: “Maduro debe ser defendido del golpe imperialista y sostenido como la cuerda sostiene al ahorcado. Una vez derrotado el intento oligárquico y golpista de implantar en Venezuela una dictadura sangrienta se podrá combatir en mejores condiciones contra la boliburguesía [porque] los trabajadores... hoy, están lejos de tener la unidad suficiente como para tomar el poder”.

¿De “tomar” cuál poder me están hablando?

Lo me llama la atención en Almeyra es que eso del “sector antiimperialista de la burguesía” que sería un aliado temporal de los trabajadores, es la tesis clásica de los PCs pro-soviéticos en América Latina. Pero no es una cuestión de doctrinas, tal vez hayamos estado nosotros equivocados todo el tiempo, y ellos tuviesen la razón. Lo asombroso es que se sostenga esto mirando los hechos de Venezuela hoy. ¿Hay algún sector burgués impulsando el “desarrollo” del país, la industrialización, la diversificación productiva, la ruptura con la dependencia petrolera? ¿Algún sector burgués ha servido para algo de eso?

Vamos a detenernos un poco en esto de sostener al chavismo “como la soga sostiene al ahorcado”. Se trata de una mención a una frase de Lenin en “La enfermedad infantil...” en los años 20, sobre la posición a adoptar por los comunistas ingleses ante el laborismo.  Según Lenin, el Partido Laborista inglés tenía muy pocos requisitos para el ingreso de cualquier obrero, incluyendo los comunistas, que así podían mantener completamente su programa revolucionario. 

"...yo querría apoyar a [los laboristas] con mi voto del mismo modo que la soga sostiene al ahorcado; que la aproximación a los puestos de su propio gobierno justificará mis ideas, atraerá a las masas a mi lado, acelerará [su] muerte política...”

Todo esto puede ser compartido o no, pero eso no es lo que importa así. Sostener a los socialdemócratas “como la soga sostiene al ahorcado” en condiciones en que los socialdemócratas aún no habían llegado al gobierno y engañaban a los trabajadores con las ilusiones de su política reformista, es apoyarlos para que lleguen al gobierno y así su carácter burgués contrarrevolucionario quedaría en evidencia en los hechos. Ese apoyo los ahorcaría.

De nuevo, eso también es discutible. Un grupo de compañeros y yo, en la campaña electoral de 2004 llamamos a votar al FA  de esta manera:

"... hay que terminar de una buena vez agonía interminable, con esto de esperar cinco años para volver a esperar cinco años. Terminar con las excusas de que "son ellos" los culpables, obligar a esta pseudo izquierda a asumir sus responsabilidades y a mostrar su verdadera cara... Si hoy la gran masa de sectores populares mantienen expectativas sobre lo que pueda hacer un gobierno del Frente, porgamos a ambos, al elector y al elegido, contra los hechos".

Esa sería una posición política del tipo “como la soga sostiene al ahorcado”, y puede ser compartida o no pero que hay que entenderla. Cumplido ese paso que considerábamos necesario, ese grupo de militantes asumimos la oposición frontal al gobierno del FA, nos pusimos a tirar de la cuerda para ahorcarlo lo más rápido posible. Y seguir sosteniendo  al FA en el gobierno con un programa capitalista no tiene nada que ver con aquel planteo leninista.

Pero vayamos a Venezuela. ¿No están ya el gobierno chavista y quienes lo impulsaron allegar allí, ya suficientemente puestos contra los hechos? ¿Qué otros hechos más serían necesarios?

“Una vez derrotado el intento golpista...  se podrá combatir en mejores condiciones contra la boliburguesía...”.

Me llama también la atención este planteo en alguien de tradición trostskista, porque me recuerda la consigna del estalinismo ante la revolución española de 1937 en guerra civil con el franquismo: “Primero ganar la guerra, después hacer las reformas”.
Ante eso, Trotsky argumentó con vigor que para ganar la guerra era necesario levantar un programa programa radical. Expropiar a los latifundistas entregado las tierras a los campesinos, expropiar la industria, transportes, bancos y el comercio exterior bajo control de los trabajadores, para liquidar así las bases de la reacción.

De nuevo, supongamos que Trotsky se hubiese equivocado, y que si se hubiese seguido su política se hubiese terminado igualmente en una derrota. Dejemos ahi y vengamos a Venezuela.

¿Es posible ganar esta guerra social si el pueblo sigue careciendo de lo elemental, si sus condiciones de vida se caen a pedazos? Y ¿se pueden solucionar esos problemas con el gobierno de Maduro, y su falta de programa alguno? El hecho es que toda la izquierda chavista plantea un conflicto con la reacción estrictamente político, sin plantear ninguna transformación social inmediata. Y, a diferencia de aquellos reformistas españoles, llevan 18 años de “después hacer las reformas”.

En realidad, la experiencia chavista tomada en su globalidad es la demostración práctica de lo falso que ha sido toda esa teoría “bolivariana” sobre el sector de la burguesía que en los países dependientes choca con el imperialismo, de la liberación nacional como etapa previa, del desarrollo de un capitalismo nacional, de la acumulación de fuerzas, de la preparación de las condiciones necesarias, y todo ese larguísimo rosario.

Hace tiempo que venimos discutiendo si la clase obrera en América Latina puede o no puede llegar "directamente" al socialismo o debe transitar por una etapa o fase previa, o si se debe cambiar el concepto de socialismo y hacer un "socialismo del buen vivir", etc etc etc. La herencia maldita que nos dejó el "socialismo real" ha hecho estragos, estragos ideológicos, conceptuales y anímicos. Pero, vistos en la práctica los remedios propuestos, no parecen mejores que la enfermedad. Si un papel histórico le cabe al chavismo es que los hechos han hablado.

Porque además, las posiciones “utraizquierdistas” han tenido en Venezuela una presencia totalmente marginal, esto no es la españa de los 30 y no se le puede echar la culpa a los “anarquistas” o a los “provocadores” de haber estropeado el asado, si no han tenido capacidad de nada. Es el propio chavismo el que es incapaz de defenderse a sí mismo y se cae “de maduro”.

Un proyecto socialista implica el poder desde abajo, y en determinadas situaciones de transición un "doble poder", Pero el poder desde abajo no se hace desde arriba, y menos cuando ya es demasiado tarde, como en esta ocurrencia de “Constituyente”.

Ahora vamos a la otra postura, la rebelión abierta contra el gobierno de Maduro.

En una nota anterior sobre Venezuela hice una comparación con Ucrania. También allí había un gobierno corrupto y represor, hasta cierto punto enfrentado a EEUU y la UE. Hubo una conspiración Imperialista para derrocarlo. También protestas y grandes movilizaciones de masas contra el gobierno. (2014)

En esas condiciones hubo sectores de la izquierda ucraniana que se sumaron a las protestas, y también en la izquierda europea hubo posiciones en ese sentido. Cuando ese gobierno fue derrotado sobrevino un régimen abiertamente fascista, Ucrania está sumida en una guerra civil que ha costado miles de muertos y un millón de desplazados.

Entonces, también aquí hay que aprender de la experiencia. No vamos a sumarnos a cualquier proyecto reaccionario que nos ofrezca sus "servicios" de demolición para terminar en una "democracia" de esas que conocemos. De derribar los falsos socialismos nos ocuparemos nosotros solitos, los socialistas. Tampoco es cosa de discrepar en las palabras con la oposición burguesa, y coincidir en las acciones. O de reclamar acciones revolucionarias en las palabras y discrepar “por la izquierda” y de hecho hacer lo mismo.

Por supuesto que rechazo totalmente toda idea de "derrocar" al gobierno de Maduro.

¿Desencadenar una guerra civil más sangrienta todavía? Ni lo vamos a derrocar ni lo vamos a defender.

Pero eso no quiere decir que lo único que se puede hacer es una crítica teórica y esperar a que “vengan las masas”.

Hace tiempo que las masas salieron a la calle, si no tienen una “dirección revolucionaria” es medio tonto seguir repitiendo (¡80 años!) que el problema se “reduce” a una crisis de dirección. 80 años y no se ha logrado generar una dirección, alguna otra cosa pasa.

Erich Fromm criticaba la frase del Manifiesto Comunista de que los trabajadores "no tienen nada que perder sino sus cadenas" diciendo que "contiene un error psicológico profundo" al ignorar el "miedo a la libertad"; es decir "las cadenas" del orden burgués implican con todo cierta estabilidad en las condiciones de la explotación misma, cierta seguridad, certezas, y eso es mejor que estar en un completo desamparo.

Y puede ser, pero hoy en Venezuela ¿de qué estabilidad, seguridad o amparo -aunque fuese para ser explotado- podríamos hablar? Aquí no hay para perder ni cadenas.

No estoy en Venezuela, pero deben haber miles de acciones concretas de ofensiva que se puedan hacer para resolver los problemas inmediatos de los trabajadores y el pueblo. Si tenemos una tremenda debilidad, ¿los demás qué? ¿Quién tiene la capacidad de hacerlo? Y si esas acciones concretas fracasan ¿las acciones de quiénes no están fracasando?

En lo concreto no tengo mucho para decir, y no pretendo tenerlo. Quiero terminar acá con esto que dijo Alexandra Kollontai, la dirigente bolchevique de la Oposición Obrera, cuando constató (1920) el rumbo que había tomado el Partido, con el que ella discrepaba frontalmente. Para ella, la revolución había perdido el rumbo.

"Por difícil que sea la situación de nuestra clase no tenemos derecho a caer en la desesperación"



Venezuela vista desde Ucrania. El día después
18 de abril
"Trazar dos líneas divisorias. Primero, entre la revolución y la contrarrevolución, entre Yenán y Sían... Segundo, dentro de las filas de la revolución es necesario hacer una clara distinción entre lo justo y lo erróneo, entre los éxitos y las deficiencias, y, además, poner en claro cuál de los dos aspectos es el principal y cuál el secundario".
Eso lo dijo Mao en 1949, Métodos de trabajo de los comités del Partido. No es tan fácil trazar la línea divisoria entre esas dos líneas divisorias, porque la cosas se mueven y las cabezas de desorientan, la línea se tuerce y vuelve enredo y el enredo un nudo gordiano. Pero la complejidad no es excusa, hay que hacerlo. Conflictos diferentes implican métodos diferentes, no se pueden resolver las dificultades de la relación política con la población recurriendo a los métodos de la guerra abierta contra el enemigo.
En noviembre de 2013 comenzaron en Ucrania protestas contra el gobierno de Yanukóvich reclamando un acuerdo de asociación con la Unión Europea, cuando el gobierno se inclinaba a un acuerdo con Rusia. Siendo un gobierno oligárquico, corrupto, autoritario, y la situación económica del país muy difícil, las protestas fueron ganando a las masas aun teniendo un contenido claramente de derecha. ¿Qué hacés cuando la "protesta social" es reaccionaria?

Hubo concentraciones grandes y prolongadas en la plaza Maidán, y enfrentamientos violentos con la policía que reprimió con violencia. Los grupos neo-nazis aprovecharon para ocupar edificios públicos y secuestrar funcionarios. En febrero 2014 hubo 200 entre muertos y desaparecidos, 15 mil heridos. El parlamento destituyó al presidente, que huyó. Tenía una mansión con campo de golf, helipuerto, zoológico, y baño con grifería de oro.
En ese proceso algunos sectores de izquierda se sumaron a las protestas, que también ganaron simpatía entre sectores importantes de la izquierda europea; líderes de larga tradición anticapitalista y antiestalinista vieron al gobierno de Yanukóvich como el principal enemigo.

Lo que sobrevino luego de la caída de Yanukóvich hasta hoy en Ucrania, es una guerra civil y un gobierno cada vez más fascista. Gran parte de su muy fértil tierra es hoy de Monsanto, la deuda externa es impagable. Hubo una resistencia en Ucrania del este, Crimea se escapó del problema incorporándose a Rusia, en el resto se pudieron crear dos pequeñas "repúblicas populares" que apenas sobreviven. La guerra lleva 20 mil entre muertos y desaparecidos, y otros 20 mil heridos, 2 millones y medio de desplazados y refugiados.

El gobierno de Yanukóvich era indefendible, iba a caer y lo merecía. El problema es como. Ahora vengamos a Venezuela.
Los términos de Mao, "revolución" y "contrarrevolución", no nos sirven de mucho aquí, no hay ninguna revolución y lo que está comenzando es una guerra entre dos contrarrevoluciones, pero no son dos contrarrevoluciones equivalentes.

El chavismo jamás fue "socialista", ni en su intención. Solamente nos hizo un corto favor al recuperar ese concepto olvidado para adornar por un momento su ajuste redistributivo y asistencial al capitalismo extractivista y rentista de Venezuela, que no dejó de ser tal. Podríamos usar los oxímoron "revolución por arriba" o "revolución pasiva", que no nos servirán de mucho. O podríamos aplicar el viejo término "populismo" si logramos explicar qué es. Pero aun teniendo éxito en esa aventura intelectual, solo estaríamos explicando lo que fue, y ya no es más. Hoy el chavismo es una ruina.

Y por supuesto, el imperialismo es un actor fundamental en este drama, pero el protagonista de su ruina es el propio chavismo. "El mundo entero es un teatro y todos los hombres y mujeres simplemente comediantes", pero también ni el mundo es teatro ni nosotros comediantes, ni hay mayor tragedia que creerse su propia comedia.
Sobre el chavismo y sobre el ciclo de los mal llamados "progresismos" en América Latina (dentro de los cuales está) venimos hablando desde hace tiempo, han surgido algunas polémicas. Pero los que nos vienen dando la razón son los hechos.

Hoy el problema es el POST-CHAVISMO en Venezuela, en sus dos formas. El chavismo "maduro" que se pudre, y el fascismo en ascenso. Hemos usado la comparación con Ucrania porque Yanukóvich nunca podría compararse con Chávez, pero precisamente por eso el ejemplo ilustra el enorme peligro.
La responsabilidad criminal del chavismo en descomposición, es enorme. Desaprovechada totalmente la oportunidad de la bonanza rentista, liquidadas las alternativas, el gobierno enfrenta la protesta -que es aprovechada por la derecha- con la represión. No puede convocar a elecciones porque las perdería, la constitución democrático-burguesa avanzada que es su obra está anulada por su propia actividad destructiva. La base social que tuvo se erosiona cada día, solo resta la traición de las fuerzas armadas, como ocurrió por ejemplo contra Perón cuando bombardearon Plaza de Mayo en junio de 1955, o el golpe de Pinochet.
Lo peor no es su muerte sino su agonía, porque un sector de la izquierda latinoamericana está preso por la combinación de dos factores: las ideas equivocadas del pasado que no han sido sometidas a la crítica, y actitud defensiva primaria que la hace aferrarse a ellas. Atándose la soga al cuello y el bloque de cemento en la otra punta, la defensa incondicional del chavismo lleva a la muerte sin remedio. Cuanto más dure así la cosa peor, peores serán sus secuelas y más difícil la reconstrucción.
Pero como "las líneas divisorias" están entreveradas, no sólo del lado pro-chavista hay una confusión ideológica suicida. Alineada del lado de la oposición burguesa venezolana está la derecha "liberal" del continente. pero también aquí -como pasó en Ucrania- vemos sectores de izquierda que se oponen al chavismo sin tener el suficiente cuidado de no favorecer, en última instancia, al fascismo. Porque cuando caiga el chavismo ¿qué va a pasar? ¿Una reconciliación de la sociedad venezolana? ¿Una tranquila democracia liberal? ¿Un gobierno de izquierda verdaderamente socialista?
Cuando decimos favorecer al fascismo, veamos primero por qué hablamos de fascismo. El capitalismo "normal" en Venezuela, extractivista, dependiente y extranjerizante en su forma pre-chavista, será restablecido por la violencia abierta, no hay otra forma. Y el fascismo usará mañana como excusa la represión chavista de hoy; como siempre ha pasado.
Y por qué decimos que hay actitudes equivocadas en algunos sectores de la izquierda que critican al chavismo:
  • En primer lugar, es un grave error criticar exclusivamente al chavismo, sin decir nada sobre el fascismo en ascenso.
  • Es un error además hacer la crítica desde el punto de vista de la democracia liberal burguesa. Ese no es nuestro programa, y además esas banderas en manos de la derecha liberal son sólo una mentira. Venezuela no va a ser reconstruida en forma de un régimen democrático burgués.
  • No hay ninguna posibilidad en el corto plazo de derrocar al chavismo por la izquierda, si esa es la intención de las críticas. No se saca de la galera una revolución, menos en estas condiciones.
Por lo tanto. lo que tenemos que poner en escena es una estrategia defensiva. La táctica que se tenga ante el chavismo surge de eso.

El chavismo es una corriente política burguesa con ropaje de izquierda, hoy se enfrenta a una ofensiva fascista. El primer problema que tiene es que pierde aceleradamente el apoyo de las masas, con el que ha contado hasta hace poco tiempo. ¿Es la primera vez que vemos una coyuntura de este tipo?
Prueba rotunda de esto es que hoy la oposición "liberal" convoca a la movilización las masas, y el chavismo hace una demostración de las fuerzas armadas.

El chavismo ha usurpado nuestras banderas todo este tiempo, pero ha hecho algo peor que eso. Las ha desprestigiado, vaciado de contenido. Las ha vinculado a prácticas indefendibles haciendo un daño muy severo. Y ahora, mucho peor, las mancha con sangre.
Pero el chavismo no es el enemigo principal, y además se termina. Hay que pensar en el día después.


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