Blumkin(I)
Primer bolchevique fusilado por estalinismo, que ya había sido fusilado antes 

Capítulo 1

El centenario de la Revolución de Octubre motiva homenajes y polémicas. Al recordar las víctimas de la represión estalinista y en especial a los revolucionarios bolcheviques, no puede faltar el primero. Por primero y por esclarecedor.

Yakov Blumkin
nació en Odessa Ucrania en 1898, fue fusilado por la Cheka en 1929 a los 31 años. Era miembro fundador de la Cheka, el "James Bond soviético". Pero ni ese mote le hace honor. ¿Y por qué lo mataron? Por haberse reunido con Trotsky. Ya había sido fusilado diez años antes, por Trotsky.

Muerte trágica pero no inútil, algo muy valioso nos dejó. En este relato de una vida novelesca que irá en tres capítulos semanales como una miniserie, insertaremos comentarios políticos sobre estos hechos, algo muy antiartístico que motivaría el repudio de Florencio Sánchez o Ridley Scott. En vez de discutir en abstracto e impersonal veamos los pingos en la cancha. Las revoluciones las hacen gente de carne y hueso, pero a su vez la revolución HACE a su gente.

Tempranamente huérfano, se unió al partido de los socialrevolucionarios a los 16 años y comenzó su actividad armada. Estaba en Petrogrado cuando la revolución de 1917, tenía 19. El poder de Octubre comienza con un acuerdo entre los bolcheviques y un ala escindida del Partido Socialrevolucionario que forma el Partido Socialrevolucionario de Izquierda (SRI); uno es Blumkin. Y se forma en diciembre la "Comisión Extraordinaria Panrusa para la Lucha contra la Contrarrevolución y el Sabotaje" conocida como Cheka, con amplias facultades, incluso para ejecuciones sumarias.

Encabezada por el bolchevique Félix Dzerzhinsky, gran parte eran SRI por su experiencia en ese tipo de acciones. Blumkin era jefe de la sección de contraespionaje.

Hay denuncias contra la Cheka por "pasarse de rosca", intervienen los jefes del gobierno para poner orden. Pero su finalidad no era la justicia sino, expresamente, desarmar la resistencia de la burguesía mediante acciones "extraordinarias", el terror rojo.

En esas pasadas de rosca también estaba Blumkin, tenía condiciones pero el trago lo afectaba, según cuentan algunas denuncias. En esas vueltas conoció a alguien que sería crucial en su vida y su muerte, León Trotsky.

En marzo de 1918 se firma entre Rusia y Alemania el tratado de Brest-Litovsk poniendo fin a la guerra entre ambas, los SRI están contra. En julio matan en un atentado al embajador alemán. Autor, Blumkin.

Expliquemos. La paz era una de las demandas populares que llevaron a la revolución, desde la caída del zar en Febrero. El gobierno provisional de Kérensky intentó seguir la guerra, y como los bolcheviques se oponían, Alemania le puso un tren a Lenin para volver a Rusia en abril. La ofensiva de Kérensky no duró casi nada, se derrumbó. El general Kornílov intentó un golpe en setiembre, fracasó. El poder les cayó en las manos a los bolcheviques. Pero había que satisfacer la demanda popular de la paz. 


El Congreso de los Soviets -hecho en paralelo a la toma del Palacio de Invierno en noviembre- aprueba el Decreto de la Paz. La Revolución promete al pueblo de Rusia, y propone a los de las demás potencias beligerantes, una paz justa y democrática, sin anexiones ni indemnizaciones. En diciembre se firma un armisticio con los alemanes y comienzan negociaciones en la ciudad fronteriza de Brest-Litovsk. Trotsky encabeza la delegación rusa. Pero había un "problemita".

La propuesta de "paz justa y democrática" ¡era irrealizable!, como pedir que el imperialismo dejase de ser tal. Los bolcheviques lo sabían, querían alentar la rebelión de otros pueblos también hartos de guerra, un cálculo político esperando levantamientos en Europa, alargando las cosas para ganar tiempo. Pero si complicado es hacer una revolución, ni hablar de coordinar revoluciones simultáneas en todo un continente, y a la consigna hay que agregar actitudes.

Allí los bolcheviques estaban divididos en tres alas, Bujarin (izquierda), Lenin (derecha) y Trotsky (centro). Los SRI en el gobierno opinaban como Bujarin. Los otros partidos socialistas habían quedado fuera del gobierno.

Con el derrumbe del ejército ruso los alemanes habían ocupado territorios del viejo imperio, y la Revolución de Febrero había alentado la independencia de varios pueblos sometidos, en muchos casos con gobiernos conservadores que buscaron protección de Alemania. Para la paz, los alemanes querían conservar esos territorios "de influencia", o sea con anexiones.

Los "Bujarin” se oponían a esa paz buscando alentar levantamientos en las regiones bajo ocupación alemana. Los “Lenin” querían aceptarla ya que era imposible continuar, el pueblo estaba agotado, con riesgo de caída del gobierno revolucionario.

Trotsky en el medio quería dar un gesto. Como la propaganda imperialista acusaba a los bolcheviques de agentes de los alemanes (recordar el tren), una paz por separado con Alemania los dejaría más aislados todavía. Una resistencia desesperada convencería a los pueblos de Europa que esa acusación era injusta. En la división en tres, Lenin quedó en minoría.

Trotsky alarga las cosas todo lo que puede, cuando ya no da para más hace un acto teatral: "Ni paz ni guerra". Rusia abandona las negociaciones, ni firma la paz en condiciones oprobiosas, ni reinicia la guerra. Era el 10 de febrero de 1918.

Los alemanes avisan una semana antes que reanudarían la ofensiva el 18. Las diferencias internas bolcheviques siguen. Se produce el ataque alemán que avanza sin resistencia, las tropas rusas se retiran en desbandada. El Comité Central bolchevique decide aceptar la paz, los alemanes tardan tres días en contestar y avanzan más. Dicen que sí, pero fijan condiciones aun peores, que Rusia acepta. El 3 de marzo se firma el tratado.

Rusia pierde un tercio de la población del ex-imperio, un tercio de las tierras cultivadas y el 75% de su industria. Polonia, Lituania, Estonia, Letonia, Biuelorusia y Ucrania quedan  directa o indirectamente bajo control alemán. Se ceden territorios al imperio otomano, Finlandia se independiza. Los SRI se declaran en contra del tratado.

Por horrible que este fuese, sólo duró ocho meses. En noviembre se precipita la derrota alemana en la guerra y la caída del Káiser, las potencias occidentales no reconocen el tratado, buscan plantar gobiernos afines en esos países. Pero es el Ejército Rojo, reorganizado, el que recupera gradualmente gran parte de esa región en 1919 y 1920. 


Volvamos al 18. El 4 de julio se reúne el IV Congreso de los Soviets en un ambiente explosivo. Hay ejércitos blancos levantados apoyados por las potencias occidentales ex-aliadas de Rusia. Y también un intento dentro del Ejército Rojo en la frontera con Ucrania de iniciar un ataque por su cuenta. A propuesta de Trotsky se aprueba una moción que de hecho faculta al Presidium a aplicar allí la pena de muerte sin juicio. Los SRI plantean rechazar el tratado de paz, son un tercio del Congreso, los otros grupos de oposición son apenas testimoniales.

El 6, Blumkin y un acompañante van a la embajada alemana en Moscú con documentos “oficiales”, piden una entrevista con el embajador Mirbach. Este los recibe, Blumkin lo mata de un tiro, es herido pero huye. Se trata de un acto de provocación para forzar el fin de la paz. Los SRI toman los cuarteles de la Cheka, el correo, y atacan con artillería el Kremlin. Un intento de golpe de estado, que fracasa. Muchos oficiales SRI de alto mando permanecen fieles al gobierno. El partido es ilegalizado y sus dirigentes arrestados. Blumkin escapa.

Va a Ucrania, intenta asesinar a Skoropadski, cosaco terrateniente jefe de
un gobierno títere de los alemanes, pero que es derrocado enseguida por un golpe nacionalista de otro grupo reaccionario. Blumkin se suma a la lucha armada contra ese nuevo gobierno. Estando requerida su captura por el gobierno bolchevique, en abril de 1919 vuelve a Moscú y se entrega voluntariamente. 

Terminamos en este giro de suspenso el primer capítulo de nuestra telenovela turca. Escenas del próximo capítulo: El gobierno bolchevique fusila a Blumkim por el asesinato del embajador alemán.


Ahora, breves reflexiones.

Sobre la "Revolución de Octubre" -un salto de calidad en la gran revolución rusa de 1917, intento de llevarla adelante transformándola en la primera revolución obrera socialista de la historia, intento frustrado a largo plazo aunque de enorme y fecunda experiencia si rompemos con la mistificación y momificación- mucho se ha dicho.

Una primer mistificación es hacer de ella una "genialidad" salida de mentes esclarecidas, tipo Lenin. Vendrán luego himnos, banderas, insignias, todo eso no importa para nada. Importa sí romper con ese "marxismo" para el cual la revolución fue producto de una "correcta aplicación del marxismo", curioso marxismo en que el ser social sería producto de la conciencia social.
 

A la leyenda dorada, la leyenda negra. La segunda mistificación es dar vuelta la primera. La revolución de octubre sería una aberración salida de mentes perversas, los males sociales son producto de malas ideas. Hay apenas un matiz de palabras entre dos variantes, ideas "totalitarias" dicen unos, "estatistas" dicen otros. El relato burgués tiene villanos y víctimas pero no tiene héroes, y a veces se prefiere una versión que los tenga. 

Los bolcheviques (denominación que designa un fenómeno político heterogéneo y cambiante) cometieron errores y crímenes, y también tuvieron ideas equivocadas que la realidad les hizo cambiar, quedando a medio camino. La revolución fue una convergencia de fuerzas, y también un desgajamiento. 

Es claro que los bolcheviques manipularon e inflaron su representación en el IV Congreso de julio de 1918 para impedir que el tratado de paz con Alemania fuese rechazado. Probablemente igual hubiesen sido mayoría. Los SRI eligieron en cambio la conspiración. Ya habían acciones represivas del gobierno bolchevique y protestas, pero esa represión no les llegaba y es obvio que su fracaso no se debió a eso. Tenían una capacidad operativa similar o mayor que de los bolcheviques: armados, organizados, con experiencia, estructura, prensa, vínculos, "financiación", audacia, prestigio y arraigo de masas en algunos sectores. No tenían sensatez política alguna. El pueblo no aceptaba continuar la guerra.

Es cierto que en Ucrania y otros lugares podía hacerse una guerra de resistencia socavando la ocupación alemana; lo mejor para eso era no declarar todavía la guerra abierta, como los hechos lo demostraron.

La "tercera revolución" de los SRI y anarquistas (que algunos reivindican frente a lo que llaman falsa revolución bolchevique) se disolvió sola; por supuesto que fue reprimida. La contrarrevolución en la revolución bolchevique se fue desarrollando lentamente, en un proceso de perversión que tuvo la misma base social que el desvanecimiento SRI, con formas diferentes (que se ayudaron mutuamente a pervertir): el agotamiento de la clase obrera rusa, demasiado pequeña, demasiado inexperta, y con una base productiva demasiado débil. El agotamiento del ser social vació la conciencia social.

No es necesario que lo digamos nosotros, lo dirán los propios protagonistas.

(Continuará...)


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