TLC con Chile y Trampa 22
>Una opinión personal
 


​Luego de la resolución del Plenario del FA postergando la resolución y pidiendo más información al Poder Ejecutivo, comenzó la rueda de opiniones. Cada vez peor. Lo único que hubiese correspondido decir de parte de los frenteamplistas partidarios ​del tratado sería: Sí, por cierto. Vamos a dar toda esa información y a discutir el tema.

Hicieron todo lo contrario. Astori se refirió a la preocupante posición equivocada del Plenario que pone condiciones cerradas para la negociación internacional que debe ser abierta, etc. etc. Y no es cierto, el Plenario solamente difirió la resolución y amplió la discusión. Esos argumentos tendría que ir a plantearlos al Plenario mismo, y si tanta razón tiene no debería preocuparse ni poner semejante cara, debería confiar en convencer a los demás en la instancia correspondiente, y cuanto más amplia la discusión, mejor debería ser para quien tiene razón.

Nin, por su parte, no perdió la oportunidad de razonar al revés; no es raro en él. Dice que el Plenario "no tiene facultades" para obligar al gobierno.

Todo al revés. No se trata aquí de si los del NO al tratado pueden imponer su opinión a los del SI, sino como harían los del SI para forzar a los del NO a votar en contra de su voluntad. De acuerdo a la Constitución, el tratado debe ser aprobado en el Parlamento, eso es inevitable y es por eso mismo que se suscita todo el problema.

¿Y a quién responden los parlamentarios? ¿Actúan libremente o deben someterse a las decisiones partidarias?

Si actúan libremente, el Poder Ejecutivo solamente tiene una posibilidad de aprobar el tratado: recurrir a los votos de la oposición dividiendo la votación del Frente Amplio.

Pero si deben someterse al mandato partidario (que es lo que han venido diciendo una y otra vez, Mónica Xavier hasta salió hace unos días para anunciar un proyecto de ley con acuerdo de todos los partidos que establecería que las bancas SON de los partidos, una especie de ley "anti-migración" de bancas), entonces necesariamente, por lógica, debe haber una autoridad partidaria que tenga la facultad de resolver el tema. Si no es el Plenario, sólo podría ser una instancia superior, el Congreso. Pero en las condiciones políticas concretas de la interna frenteamplista, eso sería un escenario PEOR para los del SÏ, que cuando más abierta y larga la discusión más resistencia encuentran. Y luego de este pronunciamiento del Plenario es imposible que la Mesa Política tome una decisión que vaya en contra de eso resuelto. La bancada podría resolver por separado, pero así jamás tendría el poder como para disciplinar a la minoría.

​Si el Plenario "no tiene facultades" ¿quién las tiene?​

En estas condiciones, los frenteamplistas partidarios del SÍ tienen solamente dos caminos: o aceptar la discusión en las condiciones del Plenario o en otras más difíciles todavía e intentar ganar con argumentos y eventualmente aceptar la derrota, o si no el Poder Ejecutivo deberá recurrir a los votos de la oposición y el FA votará dividido. Pero desatar el paquete cambiaría las reglas de juego, no van a poder atarlo de nuevo. Hasta ahora, para disciplinar las posiciones disidentes se ha apelado a la "unidad". ¿Qué va a pasar si ​es ​el propio oficialismo dentro del oficialismo el que rompe la unidad? Todo hace pensar que, pusilánimes como han demostrado ser, no se animaran a ​dar ese paso tan arriesgado, que tal vez no tenga marcha atrás.

Y si no pueden lograr el tratado con Chile van a hacer un papelón. Mientras más ruido hagan, peor.

Los "NO" fueron una mayoría muy ajustada en el Plenario pero fueron mayoría. ¿Y qué resolvieron? Ampliar la discusión. Eso lo asume el que tiene confianza en su posición. Los "SÍ" quieren resolver sin discutir. Eso es de quien no tiene confianza en sí mismo. Pero siempre y cuando tenga mayoría. Sin la mayoría especial requerida para resolver sea una cosa o la otra, NO HABÍA OTRA. Los "NO" asumieron la responsabilidad de hacer lo único que se podía hacer; los "SÍ" en vez de agradecer se enojan. ¿Qué querían? ¿Resolver el tema sobre tablas siendo minoría? ¿No entienden siquiera su propio problema?

Hace tiempo que la declinación del FA como fuerza política es evidente. No significa que no siga teniendo adhesiones, ni que vaya a perder las próximas elecciones. Una gran parte del pueblo lo votará, pero lo hará como lo menos malo, para impedir la vuelta de blancos y colorados, que además no logran recuperarse. "Vencereís pero no convencereis".

El verdadero problema no está ahí, es que NI ASÍ, ni con las cosas en bandeja logra la llamada "izquierda radical" dar un paso político coherente, y ni miras de que cambien, van de mal en peor. Levantando un poco la mirada vemos que se trata no de la declinación del FA sino de la declinación de todo el sistema político-institucional. Incluyendo, claro está, a la izquierda extra-institucional, que está institucionalizada desde hace rato, representando su papel ya guionado. El agotamiento de una parte (el FA) tendrá consecuencias porque alimenta a su vez el agotamiento de​l​ todo. ¡Ni milicos hay haciendo ruido!

Gota a gota se va llenando el vaso. Este tema del TLC con Chile tiene pinta de derrame, no por sí mismo pero sí viendo como viene la cosa. Ha tenido una virtud: mostrar como los actores principales ven su propio problema al revés, todo un síntoma.

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(TAN ERRADO NO ANDABA. Dos días después de escribir esta nota sale esto en el Observador: El TLC embreta al FA: otorgar libertad de acción o "abrir las puertas del infierno" el observador, mayo 11: ACUERDO CON CHILE DESAFÍA LA UNIDAD)

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