​¿Sembrar es correcto y el error es cosechar? 
(Una vez más el MLNT, ¿hasta cuándo?)

Marcar el paso no es caminar, entrenarse no es pelear, nunca leí a Doña Petrona y odio las recetas pero sé que preparar los ingredientes no es cocinar. No se deja la cosecha para el año próximo para sembrar más ahora, cosechás o se pudre y sembrar sobre podrido no es bueno. Y si vamos a la olla y dónde están las papas ¿sembramos papas?

Agradezco a Elena Roca muchas cosas. Dejemos de lado los ataques personales, las groserías y las provocaciones, vamos al grano.

Elena tiene la valentía, solitaria en estos tiempos, de defender explícitamente y a cara descubierta la estrategia foquista del MLNT de "propaganda armada", lo hace honestamente y sin disfrazarla de "autocrítica". Para ella el error fue cosechar, cocinar e ir a la mesa con lo sembrado, en vez de seguir sembrando y sembrando para cosechar mañana. En sus palabras:

"El MLN se desarrolló y creció a través de la propaganda armada y la causa fundamental de la derrota fue haber creído que ya era una etapa superada y que había que dar un salto y elevar el nivel de los enfrentamientos".
 

Esto es en: “Moyano pretende que solo tiene valor su punto de vista", http://infoposta.com.ar/notas/

No tan solitaria, es verdad. AMODIO ya lo había dicho, había que seguir con la propaganda armada y no entrar en eso que Marxito llama "etapa osada o de la osadía" o sea elevar el nivel de los enfrentamientos. Había que seguir en la misma.

No pienso que tenga valor ni mi punto de vista ni el de nadie si no se sostiene con argumentos apoyados en hechos y en el pensamiento racional, y no lo que simplemente se repite como dogma. Voy a argumentar UNA VEZ MÁS lo que digo, desarrollarlo un poco más, y le agradezco a Elena darme el pie. 


Una cosa solamente y disculpen, porque me dice que "eludo" su argumento. Esto, y ya está.
 

Elena se enoja porque yo trato de traidor a Amodio, dice que colaboró con los militares y lo hizo en forma mercenaria, a cambio de favores. Pero no acepta que eso sea traición. Y dice que yo, al acusarlo de eso, pasé por alto (no lo dice con esas palabras sino en forma más grosera y prepotente pero a quién le importa) un argumento suyo.

"¿Entonces cómo permitimos que tantos traidores ocuparan puestos de gobierno?"

Poderoso y definitivo argumento SI FUESE que yo defiendo el gobierno actual o justifique a los que ocupan cargos, si estuviese "discriminando" al pobre Amodio. Como dediqué más tiempo y esfuerzo en denunciar a esos traidores, mucho más que al insignificante Amodio, me resbala.

¡Dejemos la tontería, por favor! El problema de fondo es lo que importa. 


Supongamos que Elena tenga razón. ¿Podía el grupo armado postergar el salto en los enfrentamientos y seguir con su etapa preparatoria? 

Pudiera que sí, siempre y cuando se diesen dos condiciones, una externa y otra interna. Voy a explicar por qué creo de esas dos condiciones eran imposibles. 

Primero, sería necesario que el aparato represivo también postergase el salto cualitativo en sus acciones. Dejar eso de lado es olvidar que el otro también juega. Pero pensar que los milicos dieron el golpe debido al accionar de la guerrilla es asumir la teoría de Sanguinetti. Los milicos tenían su propia agenda que no dependía de lo que hiciese o no hiciese el grupo armado, debían destruirlo para justificar lo que ya tenían en la agenda. 

¿Estaba preparado el grupo armado para la embestida? Si no lo estaba, con o sin salto en los enfrentamientos sería lo mismo. 

¿O acaso dirían los milicos dejalos que sigan jugando a la revolución con la "PROPAGANDA ARMADA" que no joden a nadie?
 
¿Qué nos dicen los hechos? La gran mayoría de los militantes no cayeron en enfrentamientos sino en operaciones policiales, redadas, allanamientos, debido a fallas del funcionamiento clandestino. Aunque no se hubiese dado un salto en los enfrentamientos, hubiese ocurrido igual.


Por supuesto que Elena tiene razón en su crítica a las acciones prematuras y mal preparadas de la "osadía", fue un error. Pero ese error no es la CAUSA del derrumbamiento, porque éste hubiese ocurrido igual, por su propia dinámica. Claro que sacar los garbanzos aún crudos del fuego es un error, pero seguir y seguir hirviendo no hará que aparezcan papas si nunca nos preocupamos por conseguir papas. Al tiempo de cosechar hay que cosechar, ese no es el error. Si la cosecha es pobre porque no tiene la diversidad necesaria es porque no sembramos así, seguir sembrando lo mismo no lo resolverá. 

Avanzar es un error porque me van a reventar. SI, PERO ES EL ENEMIGO EL QUE AVANZA Y TE VA A REVENTAR. 

Seguir como si nada con la propaganda armada también hubiese sido un error. Eso nos lleva a la segunda condición, la condición interna.

Se necesitaba un salto de calidad. Pero en la organización de las masas, en su actividad política, en su programa, en su metodología, en la práctica clandestina, en su abandono de ilusiones reformistas, en su madurez, en su AUTOACTIVIDAD, recordemos a Rosa que no está de más. 


Pero ese salto de calidad era sólo un sueño, no había ninguna posibilidad, era necesario pero no era posible por más Hegel que traigan. YA no era posible, porque se había desperdiciado la oportunidad.

En eso no sólo el MLNT es responsable, por supuesto. TODOS fuimos responsables, cada uno a su manera. ¿Y de qué manera fue responsable el MLNT en particular, ya que de eso estamos hablando? 

Si el enemigo avanza y no lo puedo vencer, me tengo que refugiar. SI, PERO NO CONSTRUISTE ESE REFUGIO.

Para llevarle la contra a Elerna y no hacer como Moyano que "pretende que solo tiene valor su punto de vista" (¿y por casa cómo andamos, Elena, no estarás hablando de ti misma?) voy a prescindir totalmente de nuestros materiales de aquellos tiempos (yo escribí muchos) y traer a Raúl Cariboni, El Foco, 1972, OPR-33, nada que ver conmigo. 

"... las condiciones ideológicas, no se derivan de la actividad de la guerrilla en los términos bastante mecánicos previstos por el foquismo. La actividad del foco armado no se ha evidenciado como un sustituto adecuado, ni siquiera como un sustituto posible y viable de la actividad de partido. Esta insuficiencia salta a la vista en la medida en que la lucha se prolonga... no se ajustan a las previsiones demasiado esquemáticas y rectilíneas del foquismo. Es evidente que pesó sobre esta concepción una perspectiva demasiado simplista de la estructura y funcionamiento de los niveles político e ideológico, cuya importancia, notoriamente se subestimó. Se sobrestimó, en cambio, notoriamente, la posibilidad de forzar por las armas el cambio de las condiciones políticas y de la mentalidad, creencias, de la gente. El retardo en el avance de las llamadas condiciones subjetivas siguió pesando, produciendo frecuentemente, el aislamiento del foco rural, y creando así, las condiciones de su aniquilamiento... la lucha armada se les apareció, a muchos revolucionarios, como un atajo que permitiría acortar el proceso, abreviarlo salteando etapas. La decepción sobre las posibilidades de desarrollo político de las masas ambientó la adopción de la concepción foquista de la guerrilla, contribuyó a plantear como contradictorios dos aspectos de una misma práctica política, que sólo son válidos si se dan dialécticamente unidos: la acción armada y la acción de masas".

Un par de cosas. Cariboni comete el mismo error de reduccionismo que nosotros cometimos al hablar de "actividad de partido", cuando deberíamos hablar de todo el proceso de la lucha social de la cual cualquier actividad de partido es solamente parte. Cariboni no era tan reduccionista como nosotros, pero por supuesto que el reduccionismo del MLNT era mucho mayor que el de cualquiera, y en ese sentido tomamos este aporte. 

La otra, la idea de la correlación dialéctica no es de Cariboni. Mao hablaba de "caminar con las dos piernas". Fidel: "Hay que armar la mente y el brazo porque los fusiles sin masas no sirven y las masas sin fusiles no se liberan". Y así.

A mí me gusta Sun Tsu.
 

“Hay un momento para encender el fuego y un momento para incendiar la pradera, nunca confundas uno con otro”.

Sun Tsu hablaba en forma literal, del fuego. Encender en momento de calma, propagar en momento de tormenta. A nosotros nos sirve como metáfora. La libertad burguesa es el momento de calma que debemos usar y no despreciar, exprimir para prepararnos a sobrevivir la tormenta, y la tormenta marca el momento del ataque.

Pero dejémonos todo eso, aquí tenemos la palabra de quien hablaba desde adentro de la lucha armada, aunque desde un “modesto grupo”:

“Cabe aquí una precisión que creemos justo y útil hacer: subestimando la importancia de una línea de masas, subestimando las posibilidades y la necesidad política vital de un trabajo organizado en las masas, los compañeros del M.L.N. no negaron, sin embargo, todo papel a las masas en el proceso. No es justa, nos parece, la acusación de “putchismo”, de “blanquismo” que desde el reformismo se les lanzara, antes en voz baja y de soslayo y ahora abiertamente. El M.L.N. trató de no ser una sociedad de conjurados que con un golpe de mano sorpresivo, tomaría el poder. El M.L.N. buscó, desde el principio, concitar la simpatía de las masas. En este aspecto sus errores fueron de otro tipo: Consistieron: 1o.) En la forma en que concibió la obtención de esa simpatía de masas, en la táctica a la que se fijó para tratar de obtenerla. 2o.)En el papel que asignó, dentro del proceso, a las masas cuya simpatía fuera adquiriendo gradualmente. Ambos errores reflejan, por supuesto las debilidades de la concepción foquista. Una práctica política revolucionaria justa, en el Uruguay de hoy, debe integrar acción armada y acción de masas. Pero ¿qué es lo central, lo prioritario? ¿Cuál es el aspecto principal al cual debe subordinarse el otro? El M.L.N. subestimó las posibilidades de una práctica política revolucionaria en las masas. Subestimó, en función de ello, la actividad política organizada en los sindicatos y la actividad pública (legal o no) de organizaciones de tipo político. Negó la necesidad de centralizar la práctica política en todos sus niveles (sindical, política pública, político-militar clandestina, teórico-ideológica) desde un partido clandestino. Creyó, paradójicamente, que era posible centralizar la orientación de las masas desde un centro sólo militar, desde la guerrilla, entendida según la concepción foquista. Quiso ponerle una cabeza militar a masas a las cuales no reconocía el grado de desarrollo necesario para hacer viable una línea sindical, ideológica y política, revolucionaria a ese nivel, a nivel de masas… 


“Consistió en considerar, simultáneamente, que la clase trabajadora estaba ‘verde’ para aceptar una línea revolucionaria de masas, pero ‘madura’ para aceptar una práctica militar de guerrilla urbana, paralela a las luchas de esas mismas masas."

Creo que aquí hay una idea eje, era caminar con una pierna sola. Cariboni va al fondo de la cuestión cuando distingue el problema político de cada tipo de revolución social, la revolución socialista es un problema cualitativamente diferente de la revolución de liberación nacional, ambas requieren de la lucha armada pero son luchas armadas diferentes. A quienes les interese, vayan al texto. Los que no, sigan como Moyano creyendo que solamente tiene valor su propio punto de vista. Sigamos con el problema metodológico, porque ahora esa es la discusión.


“Las simpatías de las masas se obtendrían a través de acciones armadas. Se desenvolvió así una peculiar versión de la propaganda por el hecho (hechos armados 'simpáticos') complementada, por períodos, con formas de propaganda armada. A través de esta peculiar versión de la propaganda por el hecho, el M.L.N. concitó simpatías populares. El tiempo mostraría que la forma en que obtuvo esas simpatías, y los métodos a cuya práctica se fijó para obtenerla, tenían claras limitaciones y entrañaban, incluso, graves riesgos. Los mecanismos de captación de una organización revolucionaria no pueden quedar confinados a la producción sostenida de hechos armados impactantes. Procediendo así se subordina toda la práctica política, toda la dinámica revolucionaria, a la posibilidad de operar sostenidamente. Y si el operar sostenidamente no genera un desenlace rápido, si hay que operar sostenidamente durante mucho tiempo y la dinámica, el desarrollo, el avance, depende de la eficacia, del impacto psicológico de las operaciones, se estará obligado a variar el tipo de operaciones. Si se prolonga más la situación, habrá que aumentar su dimensión, habrá que elevar el nivel operativo. Si las posibilidades de aumentar la influencia política de una organización, radican decisivamente en su aptitud para generar una dinámica lineal y ascendente de operatividad armada, se cae tarde o temprano en el brete de una estrategia demasiado rígida, y por lo tanto expuesta a graves riesgos.

“Es la importancia, prácticamente exclusiva otorgada por el M.L.N. a las operaciones armadas, lo que define su carácter foquista... le interesan las masas casi exclusivamente como sostén y cobertura de la acción específicamente militar. No le interesa la participación de las masas protagonizando el proceso revolucionario. Subestima y hasta niega la necesidad y la posibilidad de que esto suceda. Niega por lo tanto la necesidad del trabajo político entre las masas, de una línea de trabajo para las masas. De trabajos para que los hagan las masas y para que, haciéndolos se politicen desarrollando su conciencia de clase. Niega la necesidad de organizar y conducir la lucha en los distintos niveles (económico, político, ideológico) en que se da la lucha de clases. No considera necesaria una práctica política pública, abierta y apuntada hacia las masas. Niega por lo tanto la necesidad de una organización política, de un partido. Subestima la importancia política y la posibilidad de desarrollar una línea revolucionaria a nivel de lucha económica, la necesidad de intervenir orientando, desde el partido, con una línea propia, la actividad sindical. Ello es consecuencia de su desconocimiento de la función del partido: si no hay práctica política pública, ¿qué sentido tendría actuar organizadamente a nivel sindical? El foquismo niega en suma la necesidad de una línea de masas, para el trabajo con y en las masas. Busca en cambio captar las simpatías de las masas, su adhesión, decisivamente a través de sus acciones militares, del impacto sicológico que éstas producen. El foquismo implica, en este sentido, una alteración total de los términos en que siempre se ha concebido la acción política".

Y aquí tenemos una explicación racional, basada en el conocimiento de los hechos, de la necesidad que tuvo el aparato armado de dar un salto de calidad en los enfrentamientos pese a la insuficiente preparación, porque la preparación fue CUALITATIVAMENTE insuficiente desde el inicio, por un problema de concepción. 


El enemigo avanza y no tengo a donde ir. Sólo me queda intentar LA OSADÍA. 

Los hechos están detalladamente mostrados en el "¡Ay de los vencidos!", de Marxito, Objetarlo por el detalle tal o el detalle cual es VER LOS ÁRBOLES Y NO VER EL BOSQUE. Para la interpretación general, está más desarrollada en Cariboni.

“La práctica armada tiende a generar coyunturas políticas que entrañan el cierre de todas las puertas, la clausura de todas las vías para la acción de las masas como no sea la puerta, la vía de la propia práctica armada. La revolución no se concibe como la culminación, la coronación de un proceso a través del cual con su lucha, las masas se van abriendo un camino al tiempo que van desarrollando y madurando su conciencia revolucionaria… Dicho en otros términos, el foco lo que trata de generar -es claro en el M.L.N. y eso permite caracterizarlo como foquista- es una dialéctica acción armada-represión. Cada operación produce una respuesta represiva. Todo consiste en estar en condiciones de subsistir para realizar una contrarrespuesta, una operación mayor -o distinta- de la anterior. ¿Por qué mayor o distinta? Porque además de provocar una respuesta, toda operación tiende a producir un impacto sicológico sobre la opinión pública. Este efecto impactante es vital ya que, a falta de presencia en las masas, es lo que puede significar y dar relevancia política al foco. La demostración frecuente de la valentía, la audacia y la eficacia de los guerrilleros, es lo único capaz de mantener sobre el tapete la existencia y la vigencia de una práctica política que no busca otra forma de exteriorizarse. La persistencia y la dimensión operativa crean por otra parte la perspectiva de victoria, de éxito capaz de producir el reclutamiento necesario para ampliar el foco. Este, encerrado en una práctica sólo militar, vive en función de los éxitos que en el terreno militar obtenga”.


Cariboni es, más adelante, mucho más concreto todavía cuando aborda el tema de los locales. No voy a transcribir todo su texto de 40 páginas.

No estuve allí y no puedo decir qué llevó a la osadía. Esto es Sun Tsu:

"En terreno sin salida, proclamaría ante mis soldados la imposibilidad de salvar sus vidas. Porque el soldado que se encuentra rodeado tiene la firme disposición de ofrecer una obstinada resistencia, de luchar denodadamente cuando no hay otra salida para él".

Entonces, no fue el salto de calidad en los enfrentamientos lo que condujo a la derrota, fue la derrota lo que condujo al salto. ¿Y qué condujo a la derrota? 

Esa forma singular de “caminar con las dos piernas” fue adelantar y estirar exageradamente una pierna, para que esa zancada de un lado arrastre a la otra pierna. Sí, puede ser. También puede ser que termines dándote contra el piso. Eso está explicado con lo de lo “verde” y lo “maduro”.

​Se entienda o no, se comparta o no, despierte interés o no, yo la termino acá.

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