Rosa Luxemburgo y el Partido Revolucionario
> Eric Blanc


Este artículo reexamina el enfoque de Rosa Luxemburg sobre la cuestión del partido, analizando su experiencia de la intervención política y la organización en Polonia. En particular, cuestionamos el mito de que Rosa Luxemburgo fuese una consecuente defensora de la ides de un "partido de toda la clase", del "espontaneísmo" o la democracia del partido.  


Las ideas y prácticas de su partido - el Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia y Lituania (SDKPiL) - demuestran que no hubo diferencias estratégicas permanentes entre Luxemburgo y Lenin sobre el papel de un partido revolucionario. En la práctica, la diferencia más consecuente entre sus respectivos partidos ha sido que los bolcheviques, a diferencia del SDKPiL, se volvieron más eficaces en la lucha de las masas de trabajadores durante y después de la revolución de 1905.

Partido y espontaneidad

Una de las fortalezas políticas más importantes de Luxemburgo y su partido fue, sin duda, su énfasis en la acción de la clase trabajadora. En gran medida, debido a la agitación incansable del SDKPiL entre los trabajadores, ganó una base popular durante 1905-6. Además, el famoso panfleto de Luxemburgo sobre la huelga de masas de 1906 planteó una clara alternativa a la idea de dar prioridad de organización y educación sobre la acción, que prevalecía en la socialdemocracia europea. Argumentando que la revolución de 1905 señaló el camino a seguir para el movimiento de los trabajadores en Europa y el mundo, Luxemburgo articuló tres tesis interrelacionadas:

>> La mayoría de la clase trabajadora entraría la arena política antes de estar completamente organizada y educada por la socialdemocracia (es decir, lo haría 'espontáneamente').
>> La mayoría de los trabajadores no llegarían a posiciones revolucionarias a través de publicaciones o discursos, sino a través de su propia experiencia en esas convulsiones políticas tumultuosas.
>> Por lo tanto la forma principal en que los partidos marxistas pueden luchar por el poder obrero es impulsar acciones de masas y, en el proceso de su propia lucha, darles un liderazgo y organización.


Innumerables autores han contrapuesto de forma problemática esta estrategia al supuesto elitismo de Lenin y su partido de vanguardia organizado de arriba hacia abajo. Bruno Naarden argumenta que Luxemburgo defendió una "teoría de la espontaneidad", cuyo "sello" era una "glorificación de la espontaneidad de las masas". Esta postura, afirma el autor, "demostró cuán lejos está de los bolcheviques y que tan cerca de los anarquistas y sindicalistas ". [1]

Esa falsa dicotomía es desafiada por varios activistas y estudiosos que remarcan el entusiasmo compartido de Lenin por la acción
"espontánea" de masas y la convicción de Luxemburgo de que un partido marxista revolucionario es un vehículo indispensable para llevar a las masas insurgentes a conquistar el poder. En verdad, la orientación hacia la acción de masas que tuvieron los bocheviques en 1917, básicamente era la coninuidad de las perspectivas impulsadas por Luxemburgo en 1906.


La construcción del partido en la Rusia zarista

Pero incluso los autores que señalan las semejanzas entre Lenin y Luxemburgo generlammente dicen que antes de 1917 hubo diferencias fundamentales de concepción en la naturaleza del partido revolucionario. A diferencia de lenin -según este análisis- Luxemburgo se mantuvo ligada al punto de vista de la Segunda Internacional de que el partido debía representar a toda la clase (y no solamente a su vanguardia) y los revolucionarios no se organizarían separadamente de los socialistas reformistas. De acuerdo al influyente planteo de Chris Harman, Luxemburgo defendía el modelo de "partido de toda la clase" "Todas las tendencias dentro de la clase tiene que ser representadas en él. Cualquier división en él debe verse como una división en la clase. La centralización, aunque se vio como algo necesario, se ubicó por sobre y contra la actividad espontánea de la clase"
[3] En contraste con Lenin y su partido Bolchevique independiente, se sostiene, Luxemburgo se negó a romper en lo organizativo con los reformistas, esperando en vano que el ascenso revolucionario inminente superase el oportunismo en el partido y su dirección" [4].


Si bien es justificado a criticar Luxemburgo (y a otros radicales del SPD) por no organizar el ala izquierda del partido como una corriente separada antes de 1914, no se deduce que este error reflejase una divergencia estratégica con Lenin sobre la construcción del partido. La falla básica en tal interpretación está en que no considera la naturaleza "leninista" de la organización de Luxemburgo en Polonia. De hecho, el SDKPiL comparte todos los atributos son generalmente los que se dice que son los rasgos distintivos del bolchevismo:  separación organizativa de los reformistas, cohesión política, y fuerte centralización.

El hecho que ambos partidos, el de Luxemburgo y el de Lenin en la Rusia zarista, fueron muy diferentes al SPD de Alemania, no era a causa de la ruptura con la "ortodoxia" marxista. Nadie en la Rusia zarista  llamó a un "partido de nuevo tipo" por la simple razón de que obody in Tsarist Russia llamado para la 'party of a new type', es la simple razón que la "ortodoxia" socialdemócrata ya  "había proclamado que el partido debía organizar a las capas más avanzadas de la clase en base al programa marxista [5]. Que la socialdemocracia alemana degenerase en reformismo se debñio principalmente al surgimiento de unestamento conservador de funcionarios del partido durante las primeras décadas de desarrollo pacífico. Es importante tener esto en mente, en tanto el reformismo del partido no deja de ser atribuido a las teorias de Kautsky, aunque la mayuoría de los dirigentes, más que seguidores de Kautsky, eran burócratas "prácticos" desinteresados en la teoría socialista.[6]  Para ver cómo un partido liderado socialdemócratas "ortodoxos" aparece en la práctica, debemos ver el imperio zarista, no Alemania.


La diferencia obvia entre los partidos socialistas en la Rusia zarista y sus contrapartes a través de Eusopa era básicamente resultado del absolutismo ruso.[7] Los marxistas estaban de acuerdo en que las condiciones bajo el zarismo impedían cualquier intento de adoptar la estructura organizativa del SPD alemán. Y no hay dudas que en los años de ni Lenin ni Luxemburg sostuvieron que la forma de organización partidaria en el imperio zarista debiese replicarse por los revolucionarios en Alemania o el resto de Europa.

Por otra parte, la ausencia de libertad política facilitó una relación de fuerzas completamente diferente entre reformistas y revolucionarios dentro movimiento socialista del imperio ruso. En Rusia la existencia de un estado de feudal-absolutista mitigó el crecimiento de fuertes tendencia reformista, o la emergencia de un aparato partidario burocratizado. Así la pregunta desafiante - -planteada en Alemania y a través de Europa Occidental- es cómo una minoría marxista revolucionaria puede efectivamente vencer a la dirección burocrática de un partido socialista de masas, simplemente no se planteaba bajo el zarismo. Por supuesto, incluso en el marco "ortodoxo" compartido por Luxemburgo y Lenin, toda clase de diferencias concretas sobre cómo se puede aplicar esto políticamente en las condiciones específicas de la Rusia zarista aparecerían inevitablemente. Pero examinando la teoría y la práctica del partido de Luxemburgo en Polonia queda demostrado que todos sus bien conocidos debates entre con Lenin no reflejan ninguna diferencia importante.

Sobre la base de su influyente polémica con Lenin en 1904, Luxemburg es frecuentemente presentada como promotora de la democracia partidaria, en contra del supuesto "autoritarismo" bolchevique. Pero en la práctica, el SDKPiL fue ciertamente uno de los partidos socialistas menos democráticos en todo el imperio zarista. Nettl señala que las actitudes de Luxemburgo en el partido polaco difícilmente resistirían esas demandas de mayor "democracia"'s 'de las actitudes en el lado de la cola de la policía bore out tal como las necesidades para más" democracia "; en lugar de controlar las organizaciones locales, simplemente las ignoró completamente.  Leo Jogiches, por su parte, trató luego de institucionalizar un sistema de control tan denso como el de Lenin, incluso aunque no abogase por una filosofía de centralización.[8]


Particularmente después de 1905, repetidas oposiciones internas en el SDKPiL  llegaron a desafiar la línea política partidaria y el funcionamiento interno, 
sólo para ser aisladas y / o expulsadas por maniobras de la organización partidaria. Un método particularmente cuestionable  utilizado por Luxemburgo y sus allegados liderazgo fue la divulgación pública repetida de los nombres reales de opositores facciones que operaban bajo alias, exponiéndolos a la represión estatal. [9] "El recurso de difamación sistemática y las intrigas se había convertido en un método para mantener el poder dentro del SDKPiL", señala el historiador suizo Jean-François Fayet. [10]


El crecimiento entre las masas y las condiciones relativamente más libres que abrió la revolución de 1905 llevaron a la mayoría de los partidos socialistas en el imperio zarista, incluidos los bolcheviques, a dar pasos significativos hacia la democracia interna. [11] Pero el SDKPiL se movió en la dirección exactamente opuesta. En 1906, el partido rechazó todas las mociones de los líderes de base para hacer concesiones al funcionamiento democrático, y en cambio profundizó sus tendencias centralizadoras mediante la adopción de una nueva estructura partidaria que otorgaba poderes sin precedentes a sus cinco dirigentes emigrados. [12] El SDKPiL fue manejado de una manera cada vez más dictatorial por Leo Jogiches y Feliks Dzierżyński, una dinámica que hubiera sido inviable sin el apoyo constante y el apoyo ideológico de Luxemburgo. [13]


Y aunque ciertamente se pueden encontrar pasajes en los escritos alemanes de Luxemburgo que restan importancia a la distinción entre el partido y la clase, o que argumentan en contra de las divisiones organizativas de los reformistas, tales ambigüedades no se reflejaron en la práctica SDKPiL, ni fueron la norma en sus escritos polacos. Consideremos, por ejemplo, la justificación de Luxemburgo de la intransigencia de SDKPiL hacia su principal rival político, el Partido Socialista Polaco (PPS):

"El hecho es que la existencia de un partido proletario estrictamente de clase, que basa sus principios en una comprensión teórica de sus actividades, que no conoce compromisos sobre tácticas, que es inflexible en la aplicación y defensa de la totalidad de sus puntos de vista, que es inaccesible a cualquier tonalidad socialista mediocre y poco entusiasta, tiene un efecto e impacto mucho más allá de su propia organización. Constantemente pesa sobre las otras facciones socialistas o sombras de socialismo, y sobre todo el movimiento obrero. ¡Cuántas acusaciones se lanzaron contra los "intransigentes" guesdistas en Francia por su rechazo de varias décadas a la unificación con todos los demás grupos socialistas! La historia demostró que tenían razón: se demostró que la fuerza de un partido socialista no consiste en juntar superficialmente una plétora de miembros, ni en acumular cajas de opulentos recursos ni en una gran cantidad de folletos descartables, sino más bien la estabilidad y claridad de sus puntos de vista, en la concordancia y la unidad espiritual de sus filas, en la correspondencia entre sus palabras y sus hechos". [14]

Entonces, mientras Luxemburgo defendía la unidad organizativa de los mencheviques y bolcheviques, al mismo tiempo rechazaba cualquier fusión organizacional entre el SDKPiL y el PPS-Izquierda (el nombre tomado por el PPS después de expulsar a su minoría nacionalista-separatista en 1906), a pesar de la hecho de que el PPS-Izquierda estaba constantemente a la izquierda de los mencheviques. De hecho, aunque el partido de Luxemburgo mantuvo una estructura organizativa separada para todo el período anterior a 1917, los bolcheviques fueron mucho menos consecuentes. Fueron los mencheviques, no los bolcheviques, quienes iniciaron la división del POSDR en 1903 al negarse a cumplir con las decisiones de la mayoría del Segundo Congreso. En 1906 las dos corrientes se reunieron. Incluso después de que los bolcheviques comenzaron a dividirse de facto en 1912, buscaron incluir alas enteras de los mencheviques dentro de su POSDR, hasta incluyendo por un tiempo a aquellos como Giorgi Plekhanov que estaban abiertamente comprometidos con una alianza estratégica entre los trabajadores y la burguesía liberal. 

Evaluar qué diferencias políticas eran permisibles y qué tendencias podrían coexistir efectivamente dentro de un partido o fracción marxista era una pregunta desafiante a la que ninguna fórmula a priori podría proporcionar las respuestas concretas. Con demasiada frecuencia, estas complejidades se olvidan hoy, lo que lleva a una comprensión demasiado simplificada del desarrollo del bolchevismo.
 
Mientras que muchos autores han afirmado que el elemento definitorio del éxito bolchevique en 1917 fue su estructura organizativa "leninista", el fracaso del partido de Luxemburgo para llevar la revolución polaca de 1918-19 a la victoria parecería demostrar que la existencia de un partido marxista revolucionario separado delos revoristas no es una condición suficiente para una conquista del poder por la clase trabajadora. El partido de Luxemburgo no carecía de una estructura separada, ni de un compromiso homogéneo con el marxismo revolucionario, pero demostró ser incapaz de desempeñar un papel de liderazgo de masas análogo a los bolcheviques, a pesar de las condiciones favorables para la revolución socialista en la Polonia de posguerra.
 
El "monopolio" y el Frente Unido

La principal responsabilidad política del SDKPiL después de 1914 fue en su oposición en los años anteriores a la independencia polaca, y su principal debilidad estratégica fue una oposición general a las organizaciones de masas del frente unido y los frentes de undiad de acción con el PPS. Luxemburgo y el SDKPiL buscaron implementar el modelo de marxistas alemanes 'ortodoxos', según el cual la unidad de la clase trabajadora debe lograrse directamente a través del partido. En esta concepción, debería haber un solo partido de trabajadores, al que todas las organizaciones de trabajadores en masa (sindicatos, etc.) deberían estar vinculadas política y organizativamente.

Esta orientación, que llamaré "monopolio", tal vez fue plausible en Alemania, pero fue problemática en lugares como Polonia y el centro de Rusia, donde existían múltiples organizaciones socialistas relativamente pequeñas. Aquí la dinámica de la lucha de masas requería la unidad de acción entre diferentes tendencias políticas y la formación de organizaciones de masas no partidarias (comités de fábrica, sindicatos, consejos de trabajadores) para coordinar acciones y organizar la amplia capa de trabajadores que no pertenecen a partidos.

En resumen, hubo una gran tensión entre la "ortodoxia" marxista y las principales formas de organización de los trabajadores que se extendieron por todo el Imperio zarista durante y después de la revolución de 1905. El "monopolio" también fue muy influyente entre los bolcheviques, lo que resultó en sus infames llamados al soviet de San Petersburgo de 1905 a que siguiesen el liderazgo del POSDR y adoptasen su programa. Pero a fines de 1905, y particularmente después, demostraron su flexibilidad en ajustar sus prácticas a la dinámica de la lucha de masas. Aunque el término "frente único" no se acuñó hasta después de la Revolución, los bolcheviques y muchos otros marxistas habían practicado este método durante más de una década. [15]




El contraste con el partido de Luxemburgo es sorprendente. Polonia, como el resto del imperio, fue testigo de un impulso espontáneo por la unidad de la clase trabajadora insurgente en 1905. Además de la formación de comités unificados ad-hoc en innumerables lugares de trabajo, los cuatro partidos socialistas de Polonia (el SDKPiL, PPS, Bund, y PPS-Proletariat) a menudo comenzaron a coordinar conjuntamente huelgas, manifestaciones y la autodefensa a nivel de toda la ciudad. Sin embargo, una y otra vez la dirección central del SDKPiL intervino para poner fin a estos frentes unidos, declarando que las diferencias programáticas impedían la coordinación con el PPS. [16] Para citar uno de muchos ejemplos: después de que el SDKPiL en Łódź llegó a un acuerdo a fines de 1905 para organizar conjuntamente una huelga antigubernamental con el PPS (ya que no tenía la fuerza para organizar esto por sí mismo), intervino la dirección del partido para anular el acuerdo, y en los hechos provocaron que  los mejores cuadros del SDKPiL de Łódź renunciasen en protesta por lo que llamaron la 'burocratización' de su partido. [17]
 
Sería difícil exagerar cuán dañina resultó esta falta de unidad en la acción para la revolución polaca. Stanisław Gutt, líder del SDKPiL de Varsovia, escribió en 1905 que "si el proletariado es derrotado en la batalla, hoy que se mueve en grupos separados en lugar de un compacto lote, vamos a tener la culpa y en el futuro, tendremos que responder gravemente ante la historia". [18 ]

El 27 de diciembre de 1905, el PPS-Izquierda hizo un llamado a Polonia para que siguiera el ejemplo del centro de Rusia mediante el establecimiento de consejos obreros (soviets), argumentando que esta era la única manera factible de superar con éxito el "tremendo daño" hecho por la desunión prevaleciente en el movimiento obrero polaco:
"En las pancartas de todos los partidos socialistas está inscrito el lema: "¡Proletarios de todos los países se unen!" Sin embargo, es fácil escribir este lema, pero lograrlo es más difícil. ... En la Polonia [zarista] hay hasta cuatro organizaciones socialistas diferentes, y cada una clama: "Síganos, porque solo nosotros podemos guiarlos al Reino de los Cielos" ... [Pero] solo hay una manera de vencer al gobierno: es nuestra solidaridad y unidad en acción. ... [Para lograr esta unidad se requiere] un Consejo de Representantes de los Trabajadores, que incluirá representantes de todas las fábricas, plantas y profesiones, y los representantes de todos los partidos socialistas '[19].

 
Pero esta propuesta, que presagia el análisis de Trotsky de los soviets como la forma más elevada del frente único, fue denunciada por SDKPiL. [20] Publicó un folleto en el que declaraba que la convocatoria de consejos en Polonia "solo podía crear confusión en las filas revolucionarias y dañar la causa de los trabajadores". El objetivo del soviet en el centro de Rusia, decía el folleto, no era "unir a los trabajadores de diferentes partidos", sino "vincular al partido socialdemócrata con la masa inconsciente, oscura e inerte". Los consejos no podrían "remediar el mal" de la división del movimiento obrero polaco, porque el proletariado "debe tener un programa y un partido de clase" y porque "sin un programa es imposible luchar contra el gobierno zarista o luchar contra los capitalistas".
Por lo tanto, se podría lograr la unidad y la victoria explicando a los trabajadores que solo el SDKPiL representaba sus "demandas e intereses reales". [21]

 
La contradicción entre el "monopolio" y la dinámica de la lucha de masas no es menos evidente a la vista de los sindicatos. Polonia fue testigo de un crecimiento explosivo de los sindicatos en 1905 y 1906: más del 20% de los trabajadores polacos se sindicalizaron en estos años, con mucho, el porcentaje más alto en todo el imperio. Mientras que el PPS promovió a los sindicatos no partidarios a la afiliación de sus miembros, el SDKPiL organizó en cambio sus propios sindicatos socialdemócratas independientes que recibieron instrucciones de cooperar con otros sindicatos. Estos 'sindicatos de partido' han estado vinculados orgánicamente al SDKPiL, reconociendo su liderazgo político y otorgando membresía al partido. Los resultados fueron previsiblemente perjudicial, no sólo por la unidad del movimiento obrero, el objetivo aussi por el impacto de la SDKPiL, ya que sus uniones consistentemente representaba a los trabajadores mucho menos que los sindicatos no partidarios promovido por el PPS y más tarde el PPS-izquierda [22].
conclusión

La participación de Rosa Luxemburgo en el socialismo polaco fue profundamente contradictoria y, al final, trágica. Es posible que SDKPiL no haya tenido tanta influencia en la historia europea y polaca. La tragedia de Luxemburgo y su partido polaco se hizo más difícil por el hecho de que fue socavada por las tendencias sectarias y doctrinarias que contribuyeron a la derrota de las revoluciones obreras de Polonia en 1905 y 1918-19. [23] Un balance serio del legado de Luxemburgo no puede centrarse únicamente en su impacto positivo en Alemania y más allá.

El 27 de diciembre de 1905, el PPS-Proletariat hizo un llamado a Polonia para que siguiera el ejemplo del centro de Rusia mediante el establecimiento de consejos obreros (soviets), argumentando que esta era la única manera factible de hacerlo. superar con éxito el "tremendo daño" hecho por la desunión prevaleciente en el movimiento obrero polaco:

Sin embargo, es fácil escribir este lema, pero lograrlo es más difícil. En [zarista] hay muchas organizaciones socialistas diferentes, y cada una llora: "Síganos, porque solo nosotros podemos conducir al Reino de los Cielos" ... [Pero] solo hay una manera de derrotar al gobierno: es nuestra solidaridad y unidad en acción. ... [Para lograr esta unidad requiere] un Consejo de Diputados de los Trabajadores, que incluirá representantes de todas las fábricas, plantas y profesiones, y los representantes de todos los partidos socialistas '[19].

Pero esta propuesta, que presagia el análisis de Trotsky de los soviets como la forma más elevada del frente único, fue denunciada por SDKPiL. [20] Publicó un folleto en el que declaraba que la convocatoria de consejos en Polonia "solo podía crear confusión en las filas revolucionarias y dañar la causa de los trabajadores". El objetivo del soviet en el centro de Rusia, decía el folleto, no era "unir a los trabajadores de diferentes partidos", sino "vincular al partido socialdemócrata con la masa inconsciente, oscura e inerte". Los consejos no podrían "remediar el mal" de la división del movimiento obrero polaco, porque el proletariado "debe tener un programa y un partido de clase" y porque "sin un programa es imposible luchar contra el gobierno zarista o luchar contra los capitalistas"
Por lo tanto, se podría lograr la unidad y la victoria explicando a los trabajadores que solo el SDKPiL representaba sus "demandas e intereses reales". [21]


La contradicción entre el "monopolio" y la dinámica de la lucha de masas no es menos evidente relación a los sindicatos. Polonia fue testigo de un crecimiento explosivo de los sindicatos en 1905 y 1906: más del 20% de los trabajadores polacos se sindicalizaron en estos años, con mucho, el porcentaje más alto en todo el imperio. Mientras que el PPS promovió en los sindicatos no partidarios la afiliación de sus miembros, el SDKPiL organizó en cambio sus propios sindicatos socialdemócratas independientes que recibieron instrucciones de no cooperar con otros sindicatos. Estos 'sindicatos de partido' han estado vinculados orgánicamente al SDKPiL, reconociendo su liderazgo político y otorgando membresía al partido. Los resultados fueron previsiblemente perjudiciales no sólo para la unidad del movimiento obrero, también por el impacto negativo en el SDKPiL, ya que sus sindicatos políticamente homogénos representabas a los trabajadores mucho menos que los sindicatos no partidarios promovidso por el PPS y más tarde el PPS-izquierda [22].

Conclusión

La participación de Rosa Luxemburgo en el socialismo polaco fue profundamente contradictoria y, al final, trágica. Es posible que SDKPiL no haya tenido tanta influencia en la historia europea y polaca. La tragedia de Luxemburgo y su partido polaco se hizo más difícil por el hecho de que fue socavada por las tendencias sectarias y doctrinarias que contribuyeron a la derrota de las revoluciones obreras de Polonia en 1905 y 1918-19. [23] Un balance serio del legado de Luxemburgo no puede centrarse únicamente en su impacto positivo en Alemania y más allá.
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Notas

[1] Naarden 1992, p. 144. Jack Conrad likewise writes that Luxemburg ‘adhered to a theory of spontaneity .… Because she tended to downplay organisation and over-emphasise spontaneity, Luxemburg was reluctant to establish a serious, disciplined, leftwing faction in the SDP before 1914. Unlike Lenin and the Bolsheviks, of course.’ (Conrad 2006, p. 22.)
[2] See, for instance, Harman 1968–9, p. 26.
[3] Harman 1968–9, p. 30.
[4] This case is made in Gluckstein 2014 and Rose 2015.
[5] Lih 2006.
[6] Kautsky thus argued in 1909 that the German party and union leaders ‘have been so absorbed by the administrative needs of the huge apparatus that they have lost every broad view, every interest for anything outside the affairs of their own offices’ (cited in Day and Gaido (eds.) 2009, p. 52).
[7] The one exception proves the rule: In Finland, the only region of the Tsarist empire with wide political freedom and a legalised socialist party, the Finnish Social-Democratic Party, shared the same organisational form and legalistic-parliamentary orientation as the German SPD.
[8] Nettl 1966, p. 288.
[9] For instance, this method was used against Kelles-Krauz in 1904 (Snyder 1997, pp. 184–5) and against Radek in 1912 (Nettl 1966, pp. 586–7).
[10] Fayet 2004, p. 113.
[11] Similarly, the Bolsheviks moved away from their earlier stress on tight party centralisation – from at least 1905 until the Russian Civil War, the Bolshevik current’s organisational practices were significantly looser than the strict centralisation envisioned by Iskra during 1900–3.
[12] Blobaum 1984, pp. 34–5.
[13] Fayet 2004, Blobaum 1984, and Nettl 1966, passim.
[14] Luxemburg 1908a, p. 62.
[15] Consider, for example, Trotsky’s analysis of the Bolsheviks’ united-front tactics during 1917 (Trotsky 1932, pp. 76–83).
[16] Żarnowska 1965, pp. 162, 198, 243, 324.
[17] Michta 1987, pp. 142–3.
[18] Cited in Sobczak (ed.) 1988, p. 64.
[19] Odezwa Komitet Centralny Pol. Par. Soc. ‘Proletaryat’, Warszawa, 27 Grudnia 1905 r. (Dokumenty życia społecznego, Biblioteka Narodowa).
[20] ‘Just as the trade union is the rudimentary form of the united front in the economic struggle, so the soviet is the highest form of the united front under the conditions in which the proletariat enters the epoch of fighting for power.’ (Trotsky 1932, p. 91.)
[21] Odezwa Komitet Warszawski Socjaldemokracji Królestwa Polskiego i Litwy, Warszawa, 12 Lutego 1906 (Dokumenty życia społecznego, Biblioteka Narodowa). Contrary to this leaflet’s assertion, the soviets in St Petersburg and beyond did unite different socialist parties (the various wings of the RSDRP, the Socialist Revolutionaries, non-Russian Marxists, etc.). After the 1917 revolution, both Luxemburg and the SDKPiL came out in support of workers’ councils, but it was not until 1922–3 that the Polish Communist party adopted the theory and practice of the workers’ united front.
[22] Kochański and Orzechowski 1964.
[23] The 1918-19 revolution in Poland will be discussed in the final instalment of this series.

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